15 enero 2011
Ir por la calle, a comprar el periódico, los raff y mis cajas de chuchees en la farmacia, da para encontraste con medio Alicante, pero menos mal que me he afeitado y hasta me he duchado pues, a veces, tras una larga noche toledana, no apetece nada el asunto de echarte agua al cuerpo, solo apetece mando a distancia y sofá.
Miles de viviendas vendidas en Alicante dan esos problemas:
- "¿No te acuerdas de mi?, yo te compré aquel local ..."
- ah, si, ahora me acuerdo.
- "Mira, Enrique, lo que es un milagro es que el personal te salude, no es normal que la gente salude al que le vendió una casa y mucho menos en medio de la calle ".
Tomando café, el personal que te rodea se vuelve muy amable y el caso es que, aunque sé que me adulan, pues mira, me gusta oírlo.
- Gracias tocayo, eres un cielo, el café lo pago yo, hoy, y con mucho gusto.

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