Alemania da un nuevo paso en la escalada militar y reabre el debate sobre si Occidente está apostando más por las armas que por la negociación
El inspector del Ejército alemán, Christian Freuding. | Pavlo Bahmut (EP)
14 octubre 2026
LA NOTICIA:
- Alemania ha aprobado la compra de misiles de crucero de largo alcance pensados para un despliegue masivo, reforzando así sus capacidades militares en un contexto de creciente tensión con Rusia. La decisión se enmarca en el proceso de fortalecimiento de los ejércitos europeos que, especialmente desde el inicio de la guerra de Ucrania, han incrementado notablemente sus inversiones en defensa.
MI COMENTARIO:
- Cada vez son más los países europeos que, sintiéndose amenazados por las presiones poco pacíficas de Rusia, aceleran su rearme. Ahora es Alemania quien protagoniza los titulares, pero prácticamente todos los Estados que comparten frontera con Rusia o se encuentran próximos a su área de influencia están reforzando sus capacidades militares a gran velocidad.
- No sé si esta escalada conduce a una mayor seguridad o si, por el contrario, nos acerca a un escenario más peligroso. Lo que sí me llama la atención es la aparente normalidad con la que se contempla este fenómeno en muchos países occidentales. Mientras se anuncian nuevas compras de armamento, aumentan los presupuestos de defensa y se multiplican las advertencias sobre posibles conflictos futuros, buena parte de la población actúa como si una guerra de gran alcance jamás pudiera afectar a nuestras sociedades.
- Tengo la sensación de que la negociación va quedando relegada a un segundo plano. Y cuando el diálogo pierde espacio frente a la presión y la desconfianza, la historia demuestra que los riesgos aumentan. La guerra de Ucrania es un ejemplo dramático de ello. A día de hoy sigo sin comprender plenamente cuál fue el origen último de una tragedia que ha costado tantas vidas y tanto sufrimiento, pese a las múltiples explicaciones sobre territorios, intereses estratégicos e influencias geopolíticas.
- Quizá la verdadera fortaleza de las naciones no debería medirse por el número de misiles que poseen, sino por su capacidad para tender puentes. Abrir fronteras al entendimiento, mejorar el comercio, favorecer los intercambios culturales y estrechar las relaciones humanas sería una inversión mucho más rentable para el futuro de todos.
- Porque, al final, una pregunta sigue resonando por encima de todas las demás:
¿Qué domina hoy el mundo: la codicia, la soberbia o la estupidez? Quizá la respuesta explique mejor que cualquier análisis por qué la paz parece tener cada vez menos espacio en tantas partes del planeta.




