01 noviembre 2026

¿Y ahora qué, Europa?

Mientras Rusia mueve sus fábricas hacia África, la Unión Europea sigue buscando una estrategia propia para no vivir a remolque de los demás


01 noviembre 2026


LA NOTICIA:


- El presidente ruso, Vladímir Putin, ha anunciado durante la cumbre Rusia-África celebrada en Moscú que varias empresas rusas estudian trasladar parte de su infraestructura productiva al continente africano como respuesta a las sanciones occidentales que afectan a la economía rusa. Putin ha presentado esta iniciativa como una cooperación beneficiosa para ambas partes y ha insistido en que las compañías rusas actúan en África desde una posición de igualdad, alejándose, según su discurso, de los antiguos modelos coloniales occidentales. 

- El mandatario también ha destacado el crecimiento de las relaciones económicas entre Rusia y África, el aumento de las exportaciones de fertilizantes y la disposición de Moscú a compartir tecnología agrícola. Su objetivo declarado es contribuir a que África deje de ser únicamente un mercado consumidor y se convierta en un espacio de producción y desarrollo industrial. Según datos oficiales rusos, el comercio entre Rusia y los países africanos superó los 27.000 millones de dólares en 2025. 


MI OPINIÓN:

¿Y AHORA QUÉ?

- Mientras Europa sigue debatiendo, regulando y convocando cumbres, otros mueven las piezas sobre el tablero mundial. Rusia, asfixiada por las sanciones, busca nuevas rutas para mantener su capacidad industrial. Puede gustarnos más o menos la estrategia, puede incluso fracasar, pero existe. Es una jugada. Es una respuesta. Es una iniciativa.

- Lo preocupante no es tanto lo que haga Putin como lo que deja de hacer Europa. Desde hace demasiado tiempo, la Unión Europea parece haber renunciado a pensar en grande y a actuar con autonomía estratégica. Reacciona con lentitud, discute sin fin y suele llegar cuando otros ya han tomado posiciones. Da la impresión de que la innovación estratégica se diseña en Moscú, Pekín o Washington, y después Bruselas se limita a estudiar cómo responder.

- Europa presume de valores, de historia y de capacidad económica, pero esas fortalezas sirven de poco cuando falta visión a largo plazo. Los cambios geopolíticos se aceleran y el continente continúa atrapado en una burocracia que a menudo confunde prudencia con inmovilismo.

- La verdadera amenaza para Europa no son únicamente Rusia, China o Estados Unidos. La verdadera amenaza es su creciente incapacidad para liderar su propio destino. Resulta difícil comprender que un continente con semejante potencial continúe actuando a remolque de sus grandes competidores y adversarios. La insolvencia estratégica europea es ya tan evidente como preocupante: mientras otros diseñan el futuro, Europa sigue mirando el retrovisor.

30 octubre 2026

España, el país donde nadie responde por nada

Dos accidentes, ninguna dimisión y una cadena de errores que vuelve a retratar el deterioro de las instituciones


30 octubre 2026

LA NOTICIA: 


- El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado de "inverosímil" el grave accidente ferroviario de alta velocidad ocurrido en Urda (Toledo), que ha provocado decenas de fallecidos y heridos. Según las primeras explicaciones, una cadena de decisiones operativas aparentemente contrarias a los protocolos de seguridad pudo estar detrás del siniestro, aunque la investigación sigue abierta. Pese a la magnitud de la tragedia, Puente ha descartado dimitir y ha afirmado que su prioridad es esclarecer los hechos. Por su parte, Pedro Sánchez ha reconocido que "no es asumible" que España haya sufrido dos graves accidentes de alta velocidad en un mismo año, prometiendo llegar hasta el final para determinar responsabilidades y corregir posibles fallos del sistema. 

MI COMENTARIO:

- Lo verdaderamente alarmante no es sólo el accidente. Lo verdaderamente inquietante es comprobar cómo nuestro país parece haberse acostumbrado a que todo falle sin que nadie responda por ello.

- España da cada vez más la sensación de ser un Estado que se descompone lentamente. Las infraestructuras fallan, los servicios públicos acumulan problemas, las administraciones se muestran incapaces de anticipar y resolver las crisis, y tanto los gobiernos autonómicos como el Gobierno central han ido colonizando las estructuras del Estado hasta convertir demasiados organismos en prolongaciones de intereses políticos en lugar de instrumentos al servicio de los ciudadanos.

- Lo más grave es la absoluta ausencia de responsabilidades. Pase lo que pase, nadie dimite ni antes y mucho menos ahora. Nadie asume las consecuencias. Siempre aparece una excusa, un informe pendiente, una investigación futura o un culpable de rango inferior sobre el que descargar toda la presión. Al final, la culpa termina recayendo sobre el último eslabón de la cadena, sobre "el que llevaba el botijo", mientras quienes dirigen, planifican y supervisan permanecen inalterables en sus cargos. 

- Una democracia sana exige algo más que declaraciones solemnes y promesas de investigación. Exige ejemplaridad. Exige asumir responsabilidades políticas cuando se producen errores graves. Exige reconocer los fallos antes de que vuelvan a repetirse.

- Este país no puede permitirse seguir soportando una acumulación tan preocupante de incompetencia, improvisación e irresponsabilidad. Porque cuando nadie responde de nada, los errores dejan de ser accidentes y pasan a convertirse en una forma de gobierno. Y ése es, probablemente, el mayor peligro al que nos enfrentamos.





28 octubre 2026

Cuando los estudiantes barren a los políticos

Serbia lanza una dura advertencia a una clase política cada vez más alejada de los jóvenes y de la sociedad


28 octubre 2026

LA NOTICIA:


- Según informa El Mundo, las elecciones celebradas en Serbia han supuesto un golpe de enorme magnitud para el modelo político construido en torno a Aleksandar Vucic. La gran sorpresa ha sido el triunfo contundente de la llamada Lista Estudiantil, que se ha impuesto frente a las estructuras tradicionales de poder y a un sistema que muchos críticos califican de clientelar. El resultado ha sido interpretado como una muestra del profundo deseo de cambio existente en una parte importante de la sociedad serbia.


MI COMENTARIO:

- Lo ocurrido en Serbia es tan sorprendente como aleccionador. Que una Lista Estudiantil haya logrado una victoria tan incontestable obliga a reflexionar sobre lo que está ocurriendo en muchas democracias. ¿Qué está pasando para que sean precisamente los jóvenes quienes den un paso al frente y tomen la iniciativa política?

- Quizá la respuesta sea sencilla: están cansados. Cansados de escuchar promesas que nunca llegan a convertirse en soluciones reales. Cansados de ver cómo los problemas que condicionan su futuro se eternizan mientras los políticos profesionales siguen instalados en sus cómodas trincheras ideológicas y partidistas.

- Cuando una generación siente que nadie la representa, termina buscando sus propios caminos. Y eso parece haber sucedido en Serbia. Los estudiantes han decidido que esperar ya no era una opción y han cogido el toro por los cuernos para intentar construir alternativas por sí mismos.

- La gran pregunta es si estamos ante un hecho aislado o ante el comienzo de un movimiento más amplio capaz de derribar el muro de resistencia de quienes llevan demasiado tiempo aferrados al poder. Porque cada vez son más los ciudadanos que perciben que muchos dirigentes viven alejados de las preocupaciones reales de la gente y, muy especialmente, de las inquietudes de los jóvenes.

- El mensaje que llega desde Serbia es claro: cuando la política deja de ofrecer respuestas, la sociedad acaba buscándolas por su cuenta. Y ese debería ser un serio aviso para quienes continúan creyendo que pueden seguir gobernando de espaldas a la realidad sin pagar ningún precio electoral. Hoy ha sido Serbia. Mañana podría ser cualquier otro país.

26 octubre 2026

Europa ante el espejo de su propia fragilidad

Dependimos demasiado tiempo de la protección de Estados Unidos y hoy pagamos el precio de llegar tarde a una amenaza que Putin ya apenas disimula


26 octubre 2026


LA NOTICIA:


- Europa empieza a asumir un escenario que hasta hace poco parecía impensable: que Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, priorice una paz rápida en Ucrania por encima de una paz justa y duradera. En Bruselas crece la preocupación ante las señales de distanciamiento de Washington respecto a Zelenski y ante la percepción de que las presiones para alcanzar un acuerdo recaen cada vez más sobre Ucrania que sobre Rusia. 

- Según la información, dirigentes europeos consideran que, si Estados Unidos reduce su compromiso, será la propia Unión Europea quien deba sostener económica, política y militarmente a Ucrania. Al mismo tiempo, la UE prepara nuevas sanciones contra Rusia y estudia fórmulas para incrementar la financiación a Kiev, consciente de que el apoyo europeo podría convertirse en el principal pilar de resistencia frente a las ambiciones del Kremlin. 

- Lo más inquietante es la convicción creciente en los círculos comunitarios de que Washington busca cerrar el conflicto cuanto antes, mientras Europa teme que una paz precipitada suponga una victoria estratégica para Putin y deje abiertas las puertas a futuras tensiones en el continente. 


MI OPINIÓN:

- Europa vuelve a llegar tarde. Llevamos décadas instalados en la cómoda convicción de que, ante cualquier amenaza seria, siempre habría un hermano mayor al otro lado del Atlántico dispuesto a garantizar nuestra seguridad. Nos acostumbramos a depender de la protección estadounidense mientras descuidábamos la construcción de una auténtica capacidad de defensa europea, política, estratégica y militar.

- Hoy comprobamos el precio de esa comodidad. Cuando los intereses de Estados Unidos cambian, Europa descubre que no puede seguir viviendo de prestado en materia de seguridad. Y lo hace precisamente cuando se enfrenta a una Rusia liderada por un Putin cuya obsesión por alterar el modelo de convivencia, cooperación económica, libertades y estabilidad construido en Europa resulta cada vez más agresiva y menos disimulada. Cuesta comprender qué mueve realmente esa pulsión permanente de confrontación, salvo una visión imperial que parece incapaz de aceptar la existencia de vecinos libres para decidir su propio destino.

- Pero tampoco podemos ignorar nuestras propias responsabilidades. Europa habla mucho de unidad y, sin embargo, con demasiada frecuencia actúa dividida. Cada país sigue calculando sus intereses nacionales a corto plazo mientras los desafíos comunes exigen una respuesta colectiva. La desunión es hoy uno de nuestros mayores enemigos.

- ¿Qué puede hacer Europa? En primer lugar, asumir de una vez por todas que su seguridad depende principalmente de los europeos. Eso implica reforzar una política común de defensa, coordinar capacidades militares, invertir de forma sostenida en tecnología y seguridad y reducir dependencias estratégicas externas. En segundo lugar, recuperar una voz única en política exterior. Una Unión que habla con veintisiete voces diferentes apenas puede hacerse respetar en un mundo cada vez más duro.

- Y, por último, abandonar debates ideológicos estériles que dividen más de lo que unen. También en España asistimos con demasiada frecuencia a una política exterior condicionada por intereses partidistas y discursos que aportan poco a la construcción de una posición europea firme y coherente. Quienes se autodenominan progresistas deberían comprender que la paz no se garantiza con consignas, sino con fortaleza, credibilidad y capacidad de disuasión.

- Porque la historia demuestra una verdad incómoda: la mejor manera de evitar una guerra es que nadie tenga la tentación de iniciarla. Y para eso Europa necesita menos ingenuidad, más unidad y mucha más determinación.

Fuente     https://tinyl.co/5E2G

24 octubre 2026

Crónica de un desastre anunciado: Estamos matando el planeta que nos da vida

La ONU advierte sobre un episodio histórico de El Niño mientras la humanidad sigue consumiendo, contaminando y mirando hacia otro lado. La inacción política y la indiferencia social nos acercan a consecuencias que podrían ser irreversibles


24 octubre 2026

LA NOTICIA:


- La ONU ha lanzado un llamamiento a una acción anticipada urgente ante lo que ya se perfila como el peor episodio de El Niño de las últimas cuatro décadas. Millones de personas podrían verse afectadas por sequías extremas, inundaciones devastadoras, inseguridad alimentaria, desplazamientos forzosos y el agravamiento de crisis humanitarias en numerosos países. Los expertos advierten de que los efectos serán especialmente graves en las regiones más vulnerables del planeta, donde la población apenas dispone de medios para afrontar una situación que amenaza vidas, recursos y ecosistemas enteros.

MI COMENTARIO: 

- Una vez más asistimos a una advertencia que debería sacudir la conciencia de la humanidad y que, sin embargo, corre el riesgo de perderse entre la rutina de titulares, discursos y promesas incumplidas. El deterioro de nuestro planeta ya no pertenece al terreno de las hipótesis ni de los debates ideológicos. Está ocurriendo ante nuestros ojos y sus consecuencias son cada vez más evidentes y devastadoras.

- El ser humano, con una mezcla de codicia, irresponsabilidad y cortoplacismo, sigue contribuyendo de forma estúpida a acelerar un proceso que amenaza el equilibrio de la vida tal como la conocemos. Es de locos. Se destruyen ecosistemas, se contaminan mares, ríos y atmósfera, se esquilman recursos naturales y se actúa como si las leyes de la naturaleza pudieran ignorarse indefinidamente.

- Lo que se avecina empieza a parecer imparable, no porque no existieran soluciones, sino porque durante décadas se ha preferido mirar hacia otro lado. Aquí seguiremos denunciándolo una y otra vez porque el silencio nos convertiría en cómplices.

- Sería fácil cargar toda la responsabilidad sobre los gobernantes, pero la realidad es más incómoda. Los dirigentes suelen asentarse sobre el respaldo de quienes los eligen, y ya sabemos aquello de que cada país tiene el gobierno que se merece. Cuando una sociedad premia la indiferencia, el consumo sin límites y la falta de visión de futuro, termina obteniendo políticas que reflejan exactamente esos valores.

- Lo más grave es que la dejación prolongada en la protección del medio ambiente está alcanzando una dimensión moral insoportable. Cuando se conocen los riesgos, cuando las advertencias científicas son constantes y cuando las consecuencias afectan a millones de seres humanos presentes y futuros, la pasividad deja de ser un simple error político para acercarse peligrosamente a una forma de abandono colectivo de la vida. Y esa es, probablemente, una de las mayores responsabilidades que la historia terminará juzgando.