11 enero 2011
Hace tiempo, mucho tiempo, que ya me caí del árbol a la hora de entender que el cargo no daba la sabiduría cuando se habla del escalafón de los directivos de nuestras empresas lo cual, incluso, ya lo he dicho aquí alguna vez. (26 marzo 2009: ¿Empresarios de qué?).
Pero si hablamos de la cúpula de las organizaciones de representación empresarial, entonces es cuando entiendes que esto del cambio del modelo productivo y otras sutilezas sobre la economía del futuro, difícilmente va a tener solución por aquí y por eso clamo, atropelladamente y siempre que puedo, a que las bases del empresariado, que no sé donde están o que están dormidas o que todavía no se han dado cuenta que van directos al precipicio empresarial, a que tomen el poder, que se deshagan de todo vestigio del pasado, que no teman, otros ya lo están haciendo y les va bien. El Futuro solo será de los emprendedores y con ello y por ello, hay que iniciar esa esperada revolución que, desde luego, empieza por la renovación urgente de los cargos de toda la vida en las organizaciones de representación empresarial.
Discutía esta mañana con un buen amigo esta cuestión, un amigo joven que hunde sus espadas en forma de esperanza con algunos proyectos empresariales de consumo y de servicios que le harán triunfar, con toda seguridad, a corto y medio plazo. Este es el momento de lanzarse a esa aventura y así lo hemos entendido. Con la euforia y para darnos cuenta de la capacidad mental de los nefastos, cazurros y obsoletos “Cargos Directivos” de una de esas Organizaciones y a modo de ejemplo de su sapiencia, sirva este titular de noticia que andábamos leyendo juntos y que, por su obviedad y su estupidez, es para mear y no echar gota:

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