19 abril 2011
“No se si lo puedo entender pero, a veces, lo tengo que suponer. Si los datos son los que son y estos fueran ciertos, el dramatismo laboral y el de la economía oficial llegaría a notarse en las calles, pero no es así”. Es cierto, digo yo, la presión no llega a las cafeterías, a las pizzerías, ni a los bares de copas. “Si la cosa estuviera tan mal como nos cuentan, Enrique, la gente no se gastaría 3 € para desayunar en la cafetería de la esquina en lugar de tomárselo, gratis, en la cafetera de la oficina” – “Si no tienes dinero no te vas a cenar a la Tomattela aunque sea por 12 € cada uno” – “Y ya no hablemos del tabaco. Hay gente que se fuma dos paquetes al día y eso es mucho dinero, Enrique” – “Yo veo a los chavales que arrasan en los locales nocturnos, todos los fines de semana, y con cada copa te pegan un palo entre 4 y 8 € según donde la tomes, y no se toman solo una, ni solo un día” - “Yo no creo que estemos tan mal, Enrique, aquí todo el mundo tiene su apaño extra o le piden dinero a la abuela o yo que sé, nadie lo sabe, pero yo no veo en la calle lo que se dice en la Tele o en los periódicos sobre lo mal que están las cosas”
Todas estas ilustrativas reflexiones las oímos cada día a cualquiera de nuestros sesudos y versados amigos y no tanto, allá por donde vamos ¿verdad? y yo me pregunto: ¿cual será el misterio para que la realidad de las macro cifras económicas no se palpen en la calle en la misma medida que se anuncian?
Dejo aquí un par de enlaces de noticias sobre asuntos contrapuestos, para pensar:
La economía sumergida crece un 78% en Alicante
El 70% de las empresas nuevas no duran más de tres años
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