11 abril 2011

La triste amargura de perder la salud solo por ser viejo



11 abril 2011


A medida que ves pasar las hojas de calendario de tu vida te vas dando cuenta de la gran cantidad de renuncias que vas teniendo que hacer y no hablo de las machadas de siempre, hablo de la pérdida de hábitos, mejor dicho, las prohibiciones de determinadas hábitos que se van acumulando en tus obligaciones diarias y en la extraña obligación de casi todo el mundo que te rodea al convertirse, milagrosamente, en sabios doctores de la ciencia de la salud obligados a protegerte, por amor o por cariño, conyugal, parental y/o extraconyugal, no lo sé, pero lo hacen. El día que alguien te dice: “Enrique, no bebas más que sabes que te hace daño” o eso de “joder, dos cervezas, media botella de vino para comer y un Brugal-Cola, eso es la leche”, pero no es cierto que lo digan por tu salud, ni porque te haga daño, o eso creo, tampoco se por qué lo dicen, pero lo hacen, pero eso pasa porque ya tienes edad de estar jodido, coño, estás viejo y hay que cuidarse. Si dices; “Me voy a tomar café”, siempre habrá alguno cerca que dirá, aunque sea el primero que tomas en el día; “¿Enrique, no tomas demasiado café?”. 

Da lo mismo, el proteccionismo de todos los que te rodean es admirable, inesperadamente incómodo y hasta deprimente pues, sin que lo sepan, no hacen mas que echarle leña a la siempre depresiva llegada de la tercera edad de ese pobre hombre y digo pobre hombre porque el fenómeno inverso, en las mujeres, nunca se da, nunca tienen a nadie que les diga qué comen, por qué beben tanto  o si  fuman mucho, ¿verdad?.

Recuerdo ahora, con cierta nostalgia, lo que decía una de las madres de las casas de L´Alou, (un caserío de Sant Agustí de Lluçanés, donde curé mi asma infantil), que cuando la abuela le decía a su Joan; “Te morirás, hombre, bebes y comes demasiado y tú ya no estás para eso”, ella , la madre de uno de mis compañeros de casa, le decía; “Ca, abuela, déjale vivir y/o morir en paz, hasta ahora no ha dado síntomas de mal alguno, déjalo que viva lo que le quede como un chiquillo, ahora que puede” – Y a mi me parece que de eso se trata, de morirse, pero cuando toque, no hace falta que nadie te lo vaya recordando.

Pero, Enrique, eso me lo cuentas porque estás hablando de mi, o de ti” – Pues no sé Antonio, apuremos la caña y no hablemos mas del asunto, si no lo entiendes yo no te lo voy a explicar y me he ido a pensar en el asunto a otra parte, a por otro café 80/20, como debe ser.


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