14 agosto 2011
Un paseíto por la playa mientras me muerdo las uñas esperando que de un momento a otro me llame mi hijo para contarme que nació Julia, mi cuarta nieta. Emocionante, desbordante y mágico. No me acostumbro, no es algo de lo que te canses. Ser abuelo es ser algo más que eso. Nadie puede saberlo hasta que lo es. Mientras volaba mi imaginación, ya que mi cuerpo se mantiene, cada vez más, muy anclado al suelo, he estado viajando en el tiempo y recuerdo cuando le tocó a mi Padre, Agustín. Tuvo 7, su cara cuando los veía era indescriptible, nos daba alegría y hasta un poco de risa. Nunca lo olvidaré.
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