05 julio 2012
Y para despedir este pesado día de angustias, calores, sed, calambres inesperados y hasta de lágrimas, me llevo hoy al espacio nocturno una de las mías, de esas que te ponen a cien cuando tienes ganas de bailar, aunque ya no puedas hacerlo ... con los pies.
Ahí va, venga, todos a bailar.
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