Iba a mi marcha y sin pensar mas que en mis cosas. No obstante, cuando conduzco, y ahora que conduzco despacio, mucho más, no hace falta fijarme en nada especial para estar atento a todo lo que pasa delante de mi parabrisas. Pero hoy, quizás me haya pasado muchas mas veces, seguro, hoy, decía, me he dado cuenta que una señora bastante mas mayor que yo, en la Calle Pinoso, donde parece que por allí solo transitan coches de conductores supernerviosos, estaba arrancando a cruzar la calle por un lugar donde no había paso de peatones alguno.
A riesgo de que dieran por donde gotean las jarras, de mi fiel 7, he frenado y con cara de aquél que va a venderle una casa o un par de kilos de sardinas, le he hecho un gesto con la mano para que pasara mientras mantenía esa falsa sonrisa de cura conciliador o la de el mismo Arthur Mas contando a la Parroquia catalana que la vida está en otra parte, y la mujer, con cara de no creérselo, ha pasado a toda velocidad sin darme ninguna muestra de gratitud. Mi niña, que no le pasa nada por alto, enseguida me ha dicho: “Como has cambiado, hace diez años te la hubieras llevado por delante o casi, pero seguro que no la hubieras dejado pasar y, además, le hubieras echado una buena bronca”
Luego, en la barra de la Loli, he contado el suceso y todos han estado de acuerdo, incluso yo, en que hay una edad para hacer de joven y otra para hacer de viejo, el problema es no seguir esas reglas como algunas Divas/os del cine y/o de la vida fácil. Antoine, que hoy ha reaparecido con unos 15 kilos de menos, ha demostrado, claramente, que había comprendido el mensaje: “Mes amis, ya sé lo que queréis decir; cuando eres joven te parece bien echarle una guinda a tus pasiones sexuales en cualquier rincón, público o no, y cuando eres mayor y ves que lo hace algún joven en una hamaca de la playa a la luz de la luna, te parece una guarrería”
Pues eso, hay una edad para hacer cada papel en esta estúpida y hermosa obra de teatro que es la vida, nuestra vida.

Los años nos van amansando sin duda.......aunque en ocasiones pienso, si quizás demasiado.
ResponderEliminarUn saludo
Bueno, tú eres un niño aún, Antonio Gt, pero es cierto, no en el fondo, pero si en las formas.
EliminarPodría suscribir, íntegramente, tu comentario pepe Deapié. A mi, para suerte mía, me ha pasado lo mismo: Mas dulce, menos rebelde y un gran seleccionador de mi tiempo.
ResponderEliminarUn honor verte por aquí.
Sabía por qué te llamo como te llamo, a veces, amigo Campillo. Aquí la prueba, yo, por ejemplo, me echaría al agua.
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