Yo notaba que la vida le estrechaba el ser, la salud y algo más, era un sufridor recalcitrante.
- Casi 65 y el único alimento que entra en mi casa es lo que yo aporto desde mi maltrecho negocio inmobiliario de intermediación, parece que le decía un amigo mío a otro, que es menos amigo.
- ¿Como es posible?, no sé de que te has de preocupar, vosotros solo sois dos, le decía el que escuchaba al que estaba perdiendo el ser.
- Éste, le dice, sí, pero resulta que mis tres hijos ya no trabajan y ahora con mas de treinta años se me vienen a comer a casa y me preguntan de que van a vivir. El problema. además, es que tienen hijos
- y dos BMW y un Mercedes - le apostilla el que escucha
- sí pero apenas los usan - contesta el primero.
- Estoy con ansiolíticos y con cierta depresión, dice mi médico, pero lo peor es que he dado un importante “bajón físico” y no sé que hacer.
- ¿Sigues quedándote con los nietos los sábados por las noche para que ellos puedan salir? - le pregunta el que escucha al que gimotea su mal,
- pues sí - dice el de los ansiolíticos,
- ¿y los domingos sigues llevándolos a comer al mejicano a todos?,
- pues si,
- ¿y sigues pagándoles el colegio de los peques?
- si
- ¿me has dicho antes que tus hijos se van un mes de vacaciones a Granada la semana que viene, al apartamento ese que tu pagas la hipoteca?
- si, si, claro, es que no quiero que sufran lo que yo estoy sufriendo.
- ¿Tus hijos trabajan en algo?
- pues no, estaban conmigo y ahora no hay trabajo para todos.
- ¿Y que hacen?
- pues no lo sé muy bien, yo sé que buscan sin parar, pero no encuentran
- ¿la semana pasada me pareció ver al mayor en el Spa de la Calle Arpón? ¿Estaba buscando trabajo allí?
- si, si, con eso siguen, no lo pueden dejar, además en ese círculo buscan amistades que les puedan dar oportunidades
- ¿Y lo pagas tú?
- Claro, ellos no tienen un duro
- Pues cuídate mucho amigo, es posible que con los ansiolíticos no tengas bastante. Esa fue la despedida del amigo que escuchaba al que no es tan amigo mío.
Nosotros, (el amigo más amigo y yo), nos fuimos sin más, simplemente lo hicimos a sabiendas de que nuestro amigo no estaba solo en el problema, quizás sean una legión, pero es lo que son, una generación generosa que disfruta siéndolo, sabiendo que ese amor que ellos regalan a sus hijos, éstos se lo agradecerán eternamente. En la Ser, en la hora golfa de la noche, hay un programa que hablan mucho de estas cosas, del enormísimo amor de los hijos hacia los padres, de la soledad del guerrero vencido por la crisis de valores y de otras cosas así. Y es que la única cosa que dura toda la vida es el amor de los hijos hacia los padres ... y, al parecer, y viceversa. Ave María Purísima.
enriquetarragófreixes

Hay Padres que no saben ver a sus hijos como son de verdad y eso, al parecer, es un mal muy extendido, amigo Antonio. Me ha gustado lo de Pilarín.
ResponderEliminarGracias, Alma ... feliz lunes
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