15 marzo 2013

¿Y tú que síntomas tienes, Enrique?


De culo, nunca mejor dicho

15 marzo 2013


“Los hombros se van hacia adelante y cuesta rascarse el culo, por decir algo, la cara se va cayendo y la “baba” acaba saltando por la barbilla, los tensores musculares que abrazan y recogen el estómago y las vísceras, se van dilatando de modo desigual, al lado izquierdo, en mi caso, hasta que se hace un barrigón cervecero de aúpa. Los cuádriceps se van debilitando y algunos músculos no solo se debilitan sino que desaparecen, en mi caso, el pie izquierdo no consigo que los dedos se despeguen del suelo y la pierna derecha no consigo levantarla mas allá de diez centímetros mientras estoy de pie. El problema principal, no obstante, ya que dolores no tengo, está en que esa distrofia muscular atrofie los del corazón o del pulmón. Son los últimos.”

Así, de modo resumido y poco sensato, acabé contándole ayer, a un impertinente compañero de mesa, cual era mi sentir que no es otro que el de esos, no muchos pero olvidados, convalecientes de una cruel, oscura, intratable y rara enfermedad cual es la DFEH. No es que me guste hablar de ella y mucho menos para referirme a mi caso, no, nada de eso, lo hago, a veces, para recordarle a todos que no siempre sabemos valorar el mal de los otros y mucho menos, cuando, además, despreciamos, a veces involuntariamente, su incapacidad.




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1 comentario:

  1. Gracias María Luisa, pero creo que La Maestra eres tú. Contigo estoy aprendiendo cosas que ni sabía que existían igual que con Antonio.
    Te he mandado un privado a través de Google+ pues yo tampoco tengo tu correo y allí te doy el mío.

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