16 mayo 2013

Solo vivir


16 mayo 2013

Siempre que visito a mi querida Elia, la neumóloga más atractiva, interesante y activa, que jamás haya conocido, mi patria vital vuelve a activarse. La sala de espera es una peculiar aula donde aprendes a apreciar tu estado y todo lo que tienes por poco o malo, que, a veces, te parezca. Elia pone el resto: Dedicación, acierto y ganas de hacerlo.

Marea Blanca son todos,  sí,  unos más que otros,  seguramente.  Altivos e interesados,  muchos de ellos, pero otros,  también muchos, con distinto o igual acierto, se dedican en cuerpo y alma sin otro estímulo que la propia voluntad de hacerlo sin más. Esos son los míos.  Siempre, salvo una única excepción,  he tenido suerte con ellos.

La suerte y concluyo,  es de quien sabe apreciar lo que tiene y yo, sin saberlo, cada día estoy mas metido en ello.





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