02 febrero 2014
La belleza es algo que solo es apreciable por quien sabe hacerlo, me decía mi Santa Madre mientras me mostraba las ilustraciones de algunos de esos miles de libros que ella leyó en su vida en la que parecía que nunca tenía tiempo para nada mientras llegaba a todo y a todos. Cuando decidí pedir que se casara conmigo a esa jovencita que aún me acompaña, decidimos hacerlo en la Cripta Gaudí. A mi madre le encantó. Va por ti.

Eso es, amigo argy y perdona lo reiterado de "amigo argy", pero, ya sabes, cordialidad y ganas, animan a ello.
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