Siguiendo en ese tono medio guasón, medio cachondo que, sin darme cuenta, he impuesto en este blog desde hace unos días, diré que por fin he descubierto la respuesta a la pregunta que me hizo un abuelo de mi edad, esta mañana, cuando estaba esperando en la antesala del quirófano de mi Hospital favorito, (para asuntos menores). La pregunta era: “¿sabe usted la diferencia que hay entre cinco minutos y una hora y media?” – Cuando ya llevábamos ahí, la hora y media y le atendían a él, me apostilla; “¿Lo ve?, la diferencia estriba en “la visita del médico y lo que hay que esperar para que te visite”.
Ciertamente, los médicos que a mi me atienden son unos santos pero todos, todos sin excepción, tienen un grave problema con su reloj, su agenda o con quien les organiza y pone al día ambas cosas.
Ciertamente, los médicos que a mi me atienden son unos santos pero todos, todos sin excepción, tienen un grave problema con su reloj, su agenda o con quien les organiza y pone al día ambas cosas.
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SERÁ COMO DICES PERO NO LO ENTIENDO, AMIGO ARGY. ME CITAN A LAS DIEZ Y ME RECIBEN A LAS ONCE, SIEMPRE, EN UROLOGÍA, POR EJEMPLO. En fin.
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