17 junio 2014
Dicen que para el denominado macho ibérico, no hay placer mayor que ver a sus hijos corretear por la orilla del mar, mientras la abnegada madre ibérica cuida de sus descendientes por esos paisajes del top-less playero, muy mediterráneo él, pero eso sí, siempre, desde la vista que ofrece cualquier chiringuito cervecero, eso es un placer que solo los antiguos ocupantes ibéricos fueron capaces de disfrutar. Hoy, quizás, es un deleite que veo muy reivindicado y utilizado por todo macho ibérico que se precie de serlo, XD, vicio al cual, sin duda, con dos padrenuestros y 50 avemarías por medio, me atrevo a apuntarme: Cuestión de formación, claro. Viva la madre QNP*. Ah, que no falte esos sonido de fondo de preocupación masculina, (con perdón por el vocabulario), al máximo nivel … “Oye, nena, ponles crema y que no tomen mucho sol los niños” … “Joder, es que ni una puta cerveza se puede tomar uno tranquilo”
*QNP: Que Nos Protegió

Miles, cientos de miles, Tracy, me parece increíble que los aguanten.
ResponderEliminarEso creo, amigo Campillo, las formas, las costumbres, las tradiciones, el respeto, la fidelidad, el amor ... todo eso ha cambiado y, según me ha dicho uno que dice que le han dicho que alguien dice que eso ya no vuelve.
ResponderEliminarHablamos del proptotipo Alfredo Landa y si bien antes nos parecía un ordinario, ahora sería un panoli, amigo argy.
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