"No te preocupes tanto, Enrique, no vas a cambiar el mundo, además, por muy líder que hayas sido, sabrás que, siempre hay alguien que manda más que tú y te estropea la decisión o la idea". Así ha empezado Juan su "conferencia" de hoy al verme.
Juan, el viudo eternamente enamorado de todo aquello o aquella, que le haga caso, está hoy apocalíptico:
"Mi única hija, tras dos años en Alemania y, casi, sin dar señales de vida, me ha dicho que está embarazada de un portugués que vive con ella desde hace un año en una habitación alquilada en Dortmund. No sé qué habrá hecho de su carrera de enfermería y su empleo, pero me pide dinero, dice que le adelante la herencia, que cuando yo muera ella ya será mayor y no le hará falta."
Le he preguntado a Juan sobre qué pensaba hacer y me ha soltado una parrafada concluyente:
"Enrique ... de momento y como mínimo, voy a almorzar, me voy a tomar un camión de sardinas a la plancha y dos vasos de vino. Luego ... (duda), luego vagaré por mis sitios de siempre y jugaré a que soy feliz."
Juan, el viudo eternamente enamorado de todo aquello o aquella, que le haga caso, está hoy apocalíptico:
"Mi única hija, tras dos años en Alemania y, casi, sin dar señales de vida, me ha dicho que está embarazada de un portugués que vive con ella desde hace un año en una habitación alquilada en Dortmund. No sé qué habrá hecho de su carrera de enfermería y su empleo, pero me pide dinero, dice que le adelante la herencia, que cuando yo muera ella ya será mayor y no le hará falta."
Le he preguntado a Juan sobre qué pensaba hacer y me ha soltado una parrafada concluyente:
"Enrique ... de momento y como mínimo, voy a almorzar, me voy a tomar un camión de sardinas a la plancha y dos vasos de vino. Luego ... (duda), luego vagaré por mis sitios de siempre y jugaré a que soy feliz."
Hay un gran amigo que siempre concluye nuestras conversaciones con un lapidario ... "Carpe Díem, Enrique, Carpe Díem" y yo, hoy que no me lee casi nadie, diré lo mismo: Vivan la vida, por favor, no sea que se les acabe sin avisar.
Enviado de Samsung Mobile Note III
enriquetarragófreixes

Siempre hay quien se empeña en que sea otro el que tire su basura al contenedor de residuos afectivos, ese es el gran problema de nuestra sociedad, la falta de compromiso y de responsabilidad,,,,,,,,,,,,,,,,,,,sean, nietos, abuelos, primos, hermanos, sobrinos, vecinos, amigos y demás parásitos. En fin, casi me apuntos al carpe diem.
ResponderEliminarY así vamos todos, escuchando desdichas de los demás y cuando queremos contar las nuestras parece que les sale urticaria.
ResponderEliminarCarpe diem, sí, pero porque el pasado no me gusta y, sin trabajo, el futuro me espanta, me desespera, me deja hecha polvo y en una incertidumbre que abruma. Así que mejor el hoy y mañana ya veremos si podemos comer. No creas, más de una vez no hemos comido nosotros para que los niños puedan hacerlo...
Un abrazo, chicos.
Eres un amor, querida Mucha. Cada palabra tuya sube mi autoestima por encima del 100.
ResponderEliminarUn abrazo muy fuerte
Me ha encantado la respuesta de tu amigo Juan. Se nota que es un tipo sabio. Aunque su hija no se queda atrás. Jeje. Un abrazo,
ResponderEliminarSabio ... y muy viejo amigo mimarzgz.
EliminarFeliz domingo ... si se puede.
Un horror amiga Celia. Nunca entendí lo de las herencias y mucho menos, aún, que alguien fuere capaz de exigirlasentir como si hubiese luchado por adquirir algún mérito y/o osfuerzo para ello. Una fuente más para engordar la indignidad humana ... las herencias.
ResponderEliminarUn abrazo muy fuerte amiga Celia