12 noviembre 2014
La Loli anda festejando, ahora, con un chico de Rabat que la lleva más contenta que lo está un marrano en un charco, tanto que parece llevar las bolas puestas. Sonriente, amable, algo ida y muestra una conversación más profunda de lo normal. Se queda, a menudo, con la cara apoyada en su mano, el codo sobre la barra y la mirada en el infinito. ¡Loli un cortado! ¡Loli un bombón de Magno! ... nada, no te escucha. La zarandea y consigo que aterrice ... - ¿Loli, estás aquí? - Ah, perdona ... ¿Qué querías, Enrique? - Nada importante, solo quería saber que es eso de etc de tu cartel ... Pero ella no me deja terminar: "Ay, Enrique, eso es lo mejor que tiene, su etc, etc, etc ... un animal del sexo” - Pero Loli ¿De qué me hablas? - ¿Hablar? No, Enrique, él apenas habla.
La Loli, que ya tendrá sus cincuenta y tantos, es feliz, lo cual, sin que nadie pueda desmentírmelo, espero, demuestra que sin pareja, sin amor, sin seso ... la vida es otra cosa. El enamoramiento hace milagros y aunque menos es nada, eso sí, el amor es otro sentimiento ... es un enamoramiento continuado, menos apasionado, más reflexivo y centrado en el sentimiento, nunca en los impulsos. Felicidades, Loli.
Enviado desde mi Note III

Si, María José, me pasan por que no las esquivo, claro. Ah, los etc, siempre, un lujo.
ResponderEliminarCon más de cincuenta, un hijo de casi cuarenta y un nieto ... NO, amigo argy, no, la Loli no cambiará.
ResponderEliminarY yo también me lo comería, toni, pero no ha habido forma de que me cuente lo del etc.
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