21 noviembre 2014
Ayer murió la Duquesa de Alba y todo el mundo se puso a llorar, me refiero al mundo mediático y al que vive de y con él. “Una gran señora ha muerto” … “Era muy buena” “Una gran conversadora” “Se acordaba, siempre, de los pobres” “Hizo mucho por Sevilla y sus fiestas” “Era muy cercana …”, todos esos adjetivos eran ayer, en pleno duelo popular, lágrima en cara y moco en pañuelo de color blanco inmaculado, los que repetían todas y cada una de los, al menos, 80.000 visitantes que pasaron ante su féretro. Una grande de España se ha ido, culminaban sus frases unos y otros.
Esta mañana, a la hora del tardío café de hoy, cuando volvía del Hospital, Luisín, que es el hijo de, Serafín, ese albañil con cara de haber podido ser mucho más en su vida dado su arte para todo, le secaba los mocos a la Loli que estaba enganchada al televisor viendo las cosas de la muerte de la De Alba. De un pronto inesperado, Luisín se nos ha rebotado y ha empezado a contarnos la otra cara de la noticia y que transcribo y adorno, dada la emoción que nos ha producido a todos su discurso:
“¿Pero que heroína puede haber sido una señora que nació tremendamente rica, vivió como le dio la gana y murió estando tan viva como vivió siempre? ¿Qué dio mucho?, claro, pero no le costaba nada darlo. ¿Qué esfuerzo tuvo que hacer ella para ser tan buena cuando su único mérito fue el de haber nacido en esa cuna de los Alba?. Mirad, mi héroe es mi padre, sí, vuestro Serafín Álvarez de toda la vida, el Alva, que es como le llamaban en Dragados, su Dragados. Él, hijo de pobres emigrantes se instaló aquí en la Terreta hace 50 años y sin un duro, ni nada que llevarse a la boca, se puso a trabajar de sol a sol, aprendió a poner ladrillos, a enfoscar paredes y a manejar máquinas de obra. Tuvo tiempo de hacerle tres hijos a mi madre y de cuidarnos como nunca he visto que nadie lo haya hecho jamás de sus hijos. Nos dio carrera a los tres y murió hace tres años sin poder conocer a ninguno de sus nietos y, además, no hacía como los Alba a la hora de dar limosnas, él colaboraba con Caritas ayudando en el servicio de comedores cuando se jubiló. Durante toda su vida ayudó con mil gratuitos trabajos de reparación y restauración de baños y cocinas a todos sus vecinos que no tenían con que pagarlo. Recogió en casa al niño de una mora que murió de una rara enfermedad y que servía de camarera en el Bar del barrio y lo crió con nosotros hasta que se fue a Marruecos con su familia que vino a buscarlo al cabo de diez años. Mi Padre sí era un héroe, mi Padre hubiera merecido que hubieran abierto de par en par las puertas de Ayuntamiento para que todos supieran lo grande que fue. Vivió y murió en la ignorancia del mundo entero. Una lástima, gente como mi Padre sí merecen un gran homenaje”
Curiosamente, La Loli ha apagado la televisión, se ha salido del mostrador y le ha echado un gran y largo abrazo a Luisín, tanto que la mayoría nos hemos acercado para unirnos a ellos, como si se tratara de abrazar al compañero de equipo que acaba de marcar un gol o de atracar un banco de ladrones.
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pero perdón, no he querido ser protagonista en mi comentario, al decir que pienso así. Me parece bárbaro que algunos abran la boca para expresar tantas verdades, en medio de un mundo que está más alrevés que al derecho!. Abrazo Enrique, siempre disfruto leerte!
ResponderEliminarGracias, Gnosis, un honor verte por aquí. Yo ando algo limitado por culpa de mis visitas a mis queridos galenos y a que el PC ha empezado a darme problemas en señal de que ya está como yo, es decir, yo con 65 y el con 4, pero, ya sabes, un PC en edad comparada con la del hombre es la suya multiplicado por 16.
ResponderEliminarFeliz fin de semana
Ah, perdona, tenemos el mismo pensamiento, eso será, Gnosis. Un abrazo mediterráneo.
ResponderEliminarLa estupidez humana impera por doquier, Valaf. Feliz noche
ResponderEliminarCoincidimos, Toni. Lo de las altas cunas y el poder, me parece de difícil lectura
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