"Claro, cuando se os acaba la vibrante vida profesional os parecerá que todos los días son iguales". Pedro, un chaval de treinta años habla sin querer ofender, claro, pero aunque no lo consigue ... molesta. Recuerdo que mi santo abuelo, el primer Enrique, decía siempre: "Sí se dice que todos los días son iguales para que se inventó el dilluns, (lunes)". Y yo, siempre acordándome de él y de Pedro, el chaval de hoy, les digo a todos ... "No todos los días son iguales, a veces es domingo". Mi abuelo lo contaba por que el domingo era su día familiar por excelencia ... yo también.
Dejad el teclado, mirad hacia el cielo, dejad que el día azote vuestra piel y darle besos y abrazos a todo aquél enano que se ponga a vuestro alcance. Ni es un consejo, ni una maldad clerical, es, casi, una orden.
Enviado de Samsung Mobile Note III
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No hay día igual, detalles, tienes razón, como no hay dos horas iguales. Ah, gracias pero no, no se parece a mi, él es un niño guapo.
ResponderEliminarFeliz noche.
Un verdadero tigre, Alacantí, una monada de criatura, como los otro cuatro, sus hermanos. Ay, deu meu, ¿que nos darán esos enanos?
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