Fotografía de William Sumits
21 enero 2015 - 2013 - 21 julio 2016
Un maestro de la informática, quiero decir de los que da clases en la Universidad, me ha parado justo al entrar a mi segundo ataque al café diario y, mostrándose como lo que es, es decir, como un maestro de lo que él se cree serlo, me dice:
“Enrique, has de cambiar el contenido de esos coñazos que escribes en tu Blog. Te pasas, en fin, hay muchos que como tú se creen emular a Cervantes, deberías saber que todo contenido que se publica en internet y que pasa de doce líneas, no lo lee nadie. Además, debes ser mas concreto. Casi nunca cuentas nada que se parezca a algo tangible, coño. Juegas a ser escritor y tú de lo que sabes es de ladrillos o eso dices. Cuenta cosas de tus juergas inmobiliarias y deja tranquila el alma y el sentido de tus lectores que, aunque veo que no tienes malas cifras de audiencia, seguro que la misma corresponde más a amigos que quieren saber de ti que al propio interés que puedan mostrar tus escritos. Enrique, no seas terco, acepta la crítica y hazme caso, dale un giro a tus contenidos virtuales”
Antes de ponerme a llorar, aclararé que la opinión de mi amigo el Profe de la UCAM, la ha dado porque, casi sin querer, yo se la he pedido. No obstante y a continuación de todo esa conferencia gratuita que me ha dado sobre mis bloguerías, se ha puesto, con dos de Carlos III y un café a mi costa, a contarme sus problemas emocionales, familiares y ha concluido con los laborales/profesionales. Cuarenta y cinco minutos en los que yo he estado escuchando sin poder meter baza alguna, pero al final de su charla y cuando ya él creía que se iba a marchar de rositas, me despide con un: “Bueno, yo te veo muy bien y ¿tú como me ves a mi?” – He hecho una pausa, como tomando carrerilla para que no me cortar, y le he dicho: “Querido XXX, me encanta que me hagas esa pregunta, claro, pero si pudiera darte algún consejo te diría que dejes las clases de informática y te pongas a escribir novelas” – Se ha callado y en un seco y ágil trago, ha culminado su mañana cafetera/copera conmigo y con cara algo sombría se ha despedido con un áspero …“Enrique, cuando tengas ganas de marcha, avísame, pero para esto no.” – La Loli, que está en todo, me ha dicho: “Enrique ¿se ha enfadado tu amigo?” – Y yo, cual un Rajoy cualquiera, le he dicho …“No sé, Loli, a la gente, en general, nos gusta hablar. Escuchar es otra cosa ¿verdad?”

Has estado del diez.
ResponderEliminarAy, Tracy, ya sabes, me quedé más a gusto que un marrano en un charco
EliminarCómo nos gusta opinar, hablar en general y de escucha pocón , pocón. Me ha encantado leerte. Un abrazo
ResponderEliminarGracias, Susana, un honor verte por aquí.
EliminarPor cierto ... no dejes de escribir nunca.
Y que lo digas Enrique, escuchar es otra cosa, uno no se vé, es más fácil la crítica
ResponderEliminarUn abrazo amigo
Tengo pocas dudas, que tu amigo, sabe lo que dice, (TECNICAMENTE), pero ¿emocionalmente tambien?, No me caba duda, que lo que a mi al menos me llega, es lo que se escribe, desde el alma cobijada por el corazon, Y no me importa que tenga falta de redaccion y le sobren las faltas de ortografia.
ResponderEliminarUN ABRAZO, AMIGO
Gracias rura, es cierto, no obstante yo escribo y trato lo que escribo, como si de un frontón se tratara, desahoga y casi siempre devuelve lo que le das. Es pura delicia.
EliminarYa, amigo Antonio, pero no creas que me quedé muy a gusto ... yo no soy así ... reventé y eso no debiera pasarme a mi edad.
ResponderEliminar