06 enero 2015
No se si apetece hoy levantarse a sabiendas de que el Fort Apache, los legendarios soldaditos de plomo o aquel juego de construcción de figuras geométricas de madera de muchos colores, ya no estará encima de la mesa del comedor. Saber que ya no no veré aquellas refinadas copas de licor vacías o el también vacío cubo de agua que puse para los camellos, pero todo eso no quedó en saco roto. Ahora quedan esos recuerdos felices, queda esa brasa encendida del sentimiento, de la ilusión, que todos debemos ser capaces de trasladar a nuestros enanos de hoy así, como nosotros llegamos a sentirlo. No hará falta grande gastos, ni enormes cantidades de máquinas, maquinitas y/o todo tipo de artilugios infernales para hacerlos felices. Tened en cuenta que muchas veces nos gastamos cientos de euros en un gran regalo y luego los enanos juegan con la caja o el envoltorio.
La humildad, la discreción y la austeridad, es, también, un gran regalo que, demasiadas veces, olvidamos.
Y dicho todo esto … ¿qué pasa con el regalo para el/los abuelo/s?

Pero no te ha llegado el carbón? ?? Pufff, yo a mi me han colmado los dos zapatos,.
ResponderEliminarEl año que viene no les preparo ni el agua!!!
Feliz dia de reyes!!!! Y un besote de regalo
Nada, Tracy, sigo, a esta hora, buscando y nada. Creo que me iré a dormir.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte.
Te cuento lo que pedi no me lo trajeron Era alguien muy buen mozo
ResponderEliminary mas joven que el que tengo
jajaj