18 marzo 2015
Me decía, hace un rato, Pepe, (el sindicalista recalcitrante en la reserva), que ya llevo varios días haciéndole llorar con mis historias aquí contadas, así que decidí relatar, hoy, una anécdota más terrenal.
Al fondo a la derecha - esa es, casi siempre, la respuesta del barista cuando preguntas por el lugar de las urgencias. Ese lugar no es cualquier cosa, todos podríamos contar historias para no dormir sobre vivencias propias en tan peculiar lugar, pero la peor de todas es la que puede pasarte cuando entras en un aseo encharcado, taza con caldo amarillo por todos sus bordes y que tras la asquerosa limpieza de la taza y tras la dificultosa extracción del pantalón para colgarlo en el pomo de la puerta, éste, el pantalón, ante un inesperado movimiento del mismo por un frustrado aspirante a entrar en la zona del charco, éste, el pantalón, se caiga sobre el encharcado pavimento.
Una mañana aciaga y todo por culpa de una mala cena ... nunca más garbanzos para cenar y mucho menos si al día siguiente tu vida va a estar como la de un feriante, en la calle.
Enviado desde mi Note 4
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Me rectifico, si que lo entiendo
ResponderEliminarVaya semanita amigo.......................animo!!
ResponderEliminarYa ves, amigo Antonio, la adversidad no puede conmigo ... y eso que lo intenta.
EliminarOK, Toni, me temo que has cerrado los ojos y te has situado ¿Verdad?
ResponderEliminarUn abrazo
La verdad, mcf, que lo he planteado como una historia, pero la realidad es que ... (salí como una tea encendida)
ResponderEliminarSaludos.
Jajajaja, detalles ... ya sabes como somos ... somos unos cómodos recalcitrantes y ... muy estúpidos, tienes razón, bastaba con haberse puesto en plan pescador. Las mujeres sois lo que sois, sois geniales, tenéis la mala costumbre de pensar.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte.