01 junio 2015
"Mire usted, yo adoraba a mi padre .. él si sabía lo que era trabajar ... de sol a sol, sin descanso, sin poderse poner enfermo, sin que nadie pudiera ayudarle, pues todos tenían lo suyo; nunca nos faltó de nada; la guerra no pudo con él, ni los militares tampoco ... peeo una mala gripe se lo llevó en el 83. Me dio estudios, fui maestra aquí en el pueblo, y me jubilé con honores ... me dieron una placa. Mis hermanos se quedaron con la tierra porque así lo quiso mi padre, pero ellos la vendieron para hacer casas. Yo no quise ni una peseta ... nunca les perdoné que las vendieran, nunca trabajaron se lo gastaron en el juego y en vicios, fue como una maldición ... uno murió de un infarto en el 90 y el otro se fue a Madrid y nunca más he sabido de él. Mire, haga fotos ahí arriba también, hay mucho que arreglar ahí, cualquier día se va caer algún viejo desde ahí al barranco. Dígale al nuevo Alcalde que ha estado usted con Faustina, la del Grillo, que le he votado" ...
Y Faustina, a la que nunca jamás había visto, se marchó dejando tras de ella ese halo que solo el tiempo regala a esas personas de alma noble, y se fue repartiendo "buenos días" y "vaya usted con Dios" a todo aquel que se cruzaba en su camino, dejando ese rancio y agradable sabor en el alma, ese sabor a esa cosa que algún día estuvo en nosotros y que, inexplicablemente, hemos perdido ... la nobleza y la sencillez del pueblo llano.
Enviado desde Note 4

Historias de la vida, anécdotas del día a día
ResponderEliminarEnrique me gustaría saber que te ha movido a escribir este post
SAlud
Sí, Tracy ... solo suceden y tengo la suerte de que lo hagan en mi escenario, frente a mi.
ResponderEliminarUn abrazo de lunes.
Creo que este tipo de encuentros no se dan por casualidad. Un abrazo,
ResponderEliminarA veces, mimarzgz, yo también lo creo.
EliminarUn abrazo de jueves