27 octubre 2015
Llevaba mucho tiempo fijándome en Ella, pero nunca me atreví ni a saludarla. Un día, mientras ella estaba en el centro del corro que formaban sus feroces admiradores, hizo un movimiento inesperado de cabeza y cazó mi mirada ... la sostuvo unos segundos y luego sonrió. Mi pulso se puso a cien y mi cara como una rosa roja. Bajé la cabeza y estaba tan avergonzado como sorprendido. Pensé en lo que me contaba siempre mi Madre cuando me decía que yo podría ser lo que quisiera y que sólo tenía que luchar por conseguirlo y tener mucha suerte. Me armé de valor y me acerqué al corro ... ¿Bailas? - le dije - Claro - me contestó. Bailamos toda la tarde ... toda una vida.
Enviado desde Note 4
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Así es, mcf, sí se podía pero a través del botón de Google +. Me alegra verte por aquí.
ResponderEliminarUn abrazo