25 marzo 2016
Discúlpenme ... tenía que decirlo
Comenzar el día oyendo a Joan Báez es algo tan positivo como lavarte la cara o darte dos tortas ante el espejo a la hora de decirle al que está ahí enfrente: “Ánimo, tío, tú puedes”. No se agradece tenerse que enterar que todos los corruptos de este País anden por la calle y que los más salgan limpios sin apenas condena y sin devolver el dinero. Tampoco se agradece que un anunciador del PPartido del Gobierno, en la Radio, te diga que la única solución para que se puedan pagar tus pensiones es la de conseguir el pleno empleo ... todo suena a un mundo irreal, maligno y hasta hipócrita. Tampoco es explicable que los europeos no seamos capaces de ponernos de acuerdo ni para defender la libertad y la libre circulación en nuestras calles. No somos tan necios para que empecemos a creer y/o hasta a olvidar, que la justicia no existe o todo lo contrario, ni que las promesas del que ha de venir solucionarán mi o nuestra, vida. Por eso convendrá teñir este amanecer de otras emocionadas expresiones, como las que Víctor Jara creó para su Amanda. Hoy me he tomado mi primer café con ella, con mi Amanda, con su música y con su historia para no olvidar:
Ciertamente la vida, amigo efe, parece injusta, no obstante, como diría Aristóteles, lo es.
ResponderEliminarFeliz sábado santo, amigo
Cuando yo era pequeña, cuando alguien me contaba algo que yo sabía que no era cierto, solía taparte una oreja porque decía que así escuchaba solo la mitad de las mentiras.
ResponderEliminarTenemos que hacer de la realidad algo soportable hasta que consigamos ser el soporte de una nueva realidad.
Muchos besos, amigo.
Tu añadido es compartido por este humilde observador.
ResponderEliminarUn abrazo, Marta.