18 marzo 2016
De nada serviría decir que lo mejor que se sufre en la vida es la vejez, la ancianidad, como diría aquel viejo portero de finca de aquella vieja película llamada La Gran Familia. Quien cuenta que le da miedo hacerse viejo no sabe lo que dice.
Ayer fue un día completo, 20 horas entre batas blancas ayuda a comprender muchas cosas sobre el fin en sí de la existencia, la estupidez de la soberbia y a saber que la vida - casi siempre - está en otra parte de donde creemos y queremos que esté.
Conocer a gentes de todo color y notar cerca ese temblor que produce algunos de los males que tienden a dejarse ver una única y definitiva vez, nos hace mejores, participativos, humildes y hasta felizmente comprensivos. Ver en "los otros" con que resignación y hasta buen humor se puede sufrir cualquier contrariedad, cualquier injusta condena, es tremendamente aleccionador ... y emociona ... y así estoy, aún hoy ... y aún mas convencido y emocionado estás, si cuando te vas a acostar oyes un "plin" que sale de tu teléfono y cuando te acercas descubres en tu Hangouts que esa niña querida, que a sus escasos nueve años es capaz de escribirte un "te quiero mucho, avi", entonces ya nada importa, te pones a llorar como un niño sabiendo que nadie te ve y agradeces a quien te diseñó que aún eres capaz de responder un ... "Yo también niña querida".
Ser viejo ayuda a comprender casi todo, a saber estar, a saber comprender, a valorar y disfrutar de lo que se tiene ... a vivir. Que a nadie le de miedo llegar, es la mejor etapa de la vida.

ESA FRASE TUYA, QUERIDO Y HASTA ADMIDADO AMIGO HOLDEN, ES TODO UN POEMA, UN MOTIVO PROFUNDO DE REFLEXIÓN PARA UNA SOCIEDAD QUE SOLO QUIER VIVIR EL HOY SIN IMPORTARLE PARA NADA EL MAÑANA.
ResponderEliminarUN ABRAZO AMIGO HOLDEN Y DISCULPA EL TAMAÑO DE LA LETRA PERO ES QUE HE VUELTO A PERDER LAS GAFAS.
No, no te has perdido nada, amiga Tracy. No estoy, soy malo, ahora un poco menos que hace unos días pero lo mío es ya un diente de sierra, ya sabes, un día arriba y dos abajo pero la cabeza anda bien, mejor que mis piernas.
ResponderEliminarGracias por preocuparte querida amiga-e y en ello te lanzo un abrazo de viernes muy fuerte.
Gracias, Marta ... un gran abrazo para ti.
ResponderEliminarNuestra continuidad vital ... así es querido amigo Campillo, ay, que grandes se hacen esas pequeñas cosas.
ResponderEliminarUn abrazo amigo, ya, del alma.
Espero que estés bien, amigo Enrique, que esas 20 horas hayan sido solo una rutina incómoda pero pasajera. Me encanta tu mensaje, me encanta como lo cuentas, me encanta como lo vives. Me encantas tú.
ResponderEliminarFelicita a esa niña por la suerte de tener un abuelo tan increíble como lo eres tú.
Un abrazo enorme.