
21 septiembre 2016
Ser el número uno en todo es algo que no siempre sale bien y/o ni siquiera es algo que dé un gusto especial y para prueba de ello tenemos a nuestros agotadores políticos y a nuestros programas televisivos de la cinco que no son, para nada, ejemplo a seguir y/o a perseguir. Mariano, que es ese chico del Senegal de nombre impronunciable que coloca las cajas en el almacén de la cafetería del Ateneo y que limpia sus rincones como si fuera un Cáliz, le dice a su Jefa, la Loli, tras un buen rato de estar frente a mi escuchándome, que debe ser muy grave mi enfermedad porque no entiende nada de lo que le digo. ... vaya con con el Mariano, le digo yo a mi barista favorita.
Pepa, que es una excelente observadora, por eso de que fue una gran profesional de la prensa local, me dice: "Se te está haciendo la calva de cura, Enrique, pero el pelo se te está poniendo de un gris precioso ... lástima esa barriga que rompe todo el encanto de tu figura". ¿Y eso a que viene, Pepa? - le pregunto yo - y Pepa me responde: "Es que ayer noche tuve un tropiezo con mi marido por lo mismo ... se me está haciendo intelectual y le da por dejarse el pelo y la barriga a lo poeta trasnochado a la vez que me dice cosas muy raras".
Me voy a la Panadería y una señora, mucho más mayor que yo, (igual sería de mi edad, pero ...), justo al entrar y al verme con mi gayato haciendo el salto de la rana para superar el escalón de acceso, me dice: Pase, pase, señor, que ya tiene usted bastante con lo suyo.
Hay días en que me gustaría ser invisible, seguro, pero hay otros, la mayoría, en los que me basta con saber que cabalgo, es decir, saber que existo ... todo un regalo y una gran suerte ¿Verdad?
enriquetarragófreixes
Un abrazo, Celia ... feliz miércoles
ResponderEliminarhace poco cambié ahora miro y veo con los ojos del alma
ResponderEliminarSi, amiga Tracy, puro desahogo, nada más. Gracias y feliz noche.
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