06 marzo 2017

Luisico es cojonudo - (Cosas de La Huerta)


06 marzo 2017

Todos le saludan, es todo un ejemplo para muchos que siempre han creído que la felicidad no es solo dinero,  ni el éxito es tener un Chalet en lo alto de La Alberca. Luisico es un pulcro recuerdo de un ayer que en La Huerta ha muerto o apenas queda nada de todo aquello que antes llamábamos la agricultura tradicional. Luisico cuenta sus batallas con el agro mercantil y de despachos lujosos, (hoy todopoderoso y vigente), con las grandes distribuidoras y hasta con sus vecinos por una tahulla mal medida o el tiempo de riego de cada uno antes de cortarle el agua, cuestiones que nada tiene que ver, hoy, con la agromática o con las ciencias de la nueva y productiva agricultura. 

Luisico tiene mucha audiencia, jóvenes y mayores se sientan a su lado, los jóvenes lo miran como el que ve a un viejo mueble que acaban de sacar del desván de la vieja casa del terreno de la abuela, lo miran hasta con miedo; los mayores lo miran, unos con admiración, otros con envidia intentando rebajar su prestigio, pero todos están con él  ... y yo al fondo, escuchándole, recibo en mi oído derecho el mensaje aleccionador de esta madrugada en La Huerta de mis caprichos: "Dirán lo que quieran, Enrique, pero Luisico ha sido y  sigue siendo, un tío cojonudo". 

La admiración, casi pasión, por todo lo antiguo, me viene a resultar cuasi nuclear, como la familia de siempre, es algo que no sé si esta Sociedad tan deshumanizada como la que hoy impera en nuestro mundo, la sabrá apreciar alguna vez, claro que mi esperanza en que sea felizmente reconocida algún día, está basada en que lo mismo que yo opino hoy, seguramente lo pensaba mi Padre cuando veía mi abnegada devoción por el mundo de la protesta, de la música Beatles y del peligroso y rebelde movimiento asociacionista. Yo, por si acaso, me apunto a lo de mi vecino de esta madrugada: ¡Viva mi Luisico de hoy! ... mañana buscaremos otro, todo sea por recordar que aún seguimos siendo humanos.


Enviado desde S6+Edge




enriquetarragófreixes



2 comentarios:

  1. Poder admirar a estos ilustres desconocidos de una Sociedad que los mantiene olvidados y apartados del gran ruido, es un lujo que no está al alcance de cualquier edad, amiga María Paz. Yo, desde luego, los disfruto como nadie.
    Un abrazo, amiga

    ResponderEliminar
  2. Eso será, Conchi, nada nuevo, siempre olvidamos la sabiduría y a quien la tiene

    ResponderEliminar