"Tengo otras cosas de que preocuparme que por la gilipollez del reciclaje. Mire abuelo, estos cabrones tienen que pagarle al ca... del Concejal su 3% por la adjudicación del servicio de recogida de basuras; luego lo que recogen de vidrio y cartones lo venden y todo lo demás ni reciclaje ni hostias, lo mandan al vertedero ... ¿y yo, estando en el paro desde septiembre, con dos hijos y una hipoteca, me tengo que preocupar de reciclar para que esos H.... de P... sigan haciéndose ricos? Pues no, así que, abuelo, vaya con sus cuentos de hadas a otra parte" ...
... y el chaval, tras tirar - con un estruendo enorme - una única gran bolsa de basura en el contenedor gris, se fue dejándome con la palabra en la boca y la angustia de no saber que hacer, ni decir, ante una generación ineducada, maltratada y herida, que ha sido y fue, olvidada en el baúl de las cosas perdidas y sin resolver, mientras a todos nos atropellaba esa maldita estampida de vacas gordas en los 90.
Hay tantas y tantas, cosas que nuestro orgullo nos limita, que no siempre es despreciable sentirse humano, mucho peor es sentirse sincera y profundamente, estúpido.
Hay tantas y tantas, cosas que nuestro orgullo nos limita, que no siempre es despreciable sentirse humano, mucho peor es sentirse sincera y profundamente, estúpido.
Enviado desde mi Note 4
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Dura realidad la de esta generación de jóvenes, criada en la comodidad y la abundancia y que intenta emanciparse en mundo muy distinto: cruel, estéril y con pocas oportunidades.
ResponderEliminarPues recuerdo cundo ra un niño que por la tele contaban que la basura algún día no sólo no nos costaría dinero, sino que iba a generarlo. Al final cada vez pagamos más mientras se organizan los de siempre. En Madrid pagamos dos veces pues se había incluido en otros impuestos (el IBI creo) y un día, no hace mucho, se lo inventaron de nuevo. Indignante.
ResponderEliminarPues mira, yo reciclo pero me dan ganas de no hacerlo, porque además ellos lo hacen, separan las cosas los mismos trabajadores. Y sí, el chico tiene razón.
ResponderEliminarBEsos, Enrique.