27 mayo 2017

Desnuda, entre velos y recitando un verso en un idioma impronunciable


Fotografía de Steve McCurry

27 mayo 2017
Por favor, dadle al Play:

El demonio verde, (que va envuelto en un manto rojo, en mis sueños), me ha ofrecido escoger a alguien para que muera por mi. He abierto la luz, me he asegurado de estar completamente despierto y mirándolo a los ojos, le he dicho: Lo he pensado, pero tú ya estás muerto, no me lo puedes preguntar. Lo sé, pensé: mañana volverá. Pero no fue así, alguien ocupó su lugar.

Yo no estaba en ninguna parte, el camino había desaparecido y el cielo también. Palpaba sobre la tela de mi camisa y mis dedos se hundían en ella. Desnudo y sin el más mínimo frío. Un fuego lejano y un olor a tierra mojada, como único vestigio de naturaleza muerta, me hacían sentir inútil y esclavo de mi verdad. No sentía las piernas y apretaba mis sienes con la idea de controlar el vuelo. Mis dedos se metían en mis venas sin sangre cuando comencé a verla. Desnuda, entre velos y recitando un verso en un idioma impronunciable. Era ella otra vez. Sabía que me llamaba pero no la quería oír. Ella rompía su velo y me tendía la mano …   Me desperté, empapado en sudor y mi cuerpo al punto del hielo. Algo hizo que me despertara y con ello conseguí que no pueda ni olvidarlo, ni olvidarla. Lo más extraño es que siempre que algo así me pasa, incrementa mis ganas de vivir … aún más.

La grandeza de soñar, del sueño, de los sueños … es que solo son sueños, lo importante es que alguien sea aún capaz de pintarte en ellos … yo, a pesar de mis años, sigo pintando en los míos.


 

1 comentario:

  1. Esa música me pirra, amiga Paz ... si cierras los ojos oyéndola es posible que despiertes en cualquier bello lugar, aunque sea el mismo.
    Un abrazo de sábado

    ResponderEliminar