23 febrero 2018
Cruzas la puerta del hall del edificio y ya eres cualquier otro, un sentimiento extraño, estúpidamente incomprensible y hasta grotesco, te invade cuando sales de un Hospital. Postrado en el lecho del dolor y te amamantan cual loba a un cachorro. Tu botellita de suero inyectada en vena y los más cercanos al pie de tu cama, con cara de preocupación, de aburrirse, de tristeza y de amable comprensión hacia lo tuyo.
Hoy te mueres pero mañana, cuando cruzas esa puerta y te confundes entre la gente ya eres uno más. Miras alrededor y te das cuenta que nadie te hace el más mínimo caso, no eres transparente pero casi, sí, felizmente, eres uno más.
..

Buenos días, Enrique, es la primera vez que te leo un poco desanimado aunque con esa gotita agridulce que no te abandona. No sé si será oportuno preguntarte. No sé qué reglas tácitas hay en la comunicación bloguera. Pero, vamos que me voy a atrever: qué te ocurre estos días de visitas a centros de salud? Espero no ser indiscreta y deseo que que sea lo que sea, superes lo que te esté afectando.
ResponderEliminarFeliz fin de semana.
Siempre es bueno ser uno más.
ResponderEliminarAún y trasparente que, como sabes, es sinónimo de tranquilidad especialmente cuando has tenido una vida social/profesional muy activa.
EliminarFeliz sábado
Gracias a ti Conchita que pareces un ángel caído del cielo en esta página.
ResponderEliminarFeliz sábado