19 febrero 2018

Me separé y ahora vivo con Luis o eso quise entender (Un cuento de hijos y nietos dispersos)



19 febrero 2018


Esta madrugada, a las ocho, ponía encima de mis huesos la crisis física propia y resultante de un largo fin de semana, enamorándome de todos los míos. Los enanos son algo tremendo, “Enrique, haz Pilates, te gustará”, me dicen muchos al ver como me muevo, otros deciden afrontar la situación y decirme, crudamente, aquello tan tremendo de: “Enrique, tendrías que hacer gimnasia o algo”. Pero yo me voy resistiendo, no les contesto, es como si llevara otro cuerpo de recambio en la maleta y, además, me lo creyera. Mi querida DFEH no me deja ni hacer la maratón, ni subir escaleras, tampoco, pero lo de los enanos no está tabulado ni contraindicado, entonces podré seguir mientras pueda.

Bien, fuere como fuere, lo cierto es que sentir en el alma la descarga de un fin de semana familiar es algo tan recomendable como inusual, quiero decir que ya nadie lo hace como antes pues ahora tienen que ir, la mayoría, a casa de mamá, unos y de papá otros, es decir, las familias tienen varias familias. - “Ya sabes, me separé y ahora vivo con Luis, un chico de Benejúzar, y estoy con él como no he estado nunca con nadie, además, adora a mis hijos y se entiende muy bien con ellos, Enrique

Yo le digo a todos mis amigos que hagan como yo, un solo hijos y CINCO nietos de la misma madre, es decir, todos en el mismo sitio, eso si es una cosa cómoda y práctica, lo demás será muy actual, pero es un verdadero follón, según me cuentan mis apenados y “viajados” amigos de quinta, que se pasan el fin de semana de un lado para otro para ver a sus nietos.

Tú has tenido mucha suerte ¿verdad, Enrique?”, me decía un buen amigo esta madrugada antes de salir de viaje, y yo le he dicho que sí, claro, pero que seguramente sabría adaptarme a cualquier otra, yo no puedo cambiar todas las cosas que puedan formar parte de mi entorno, preferiría adaptarme a la vida de mis hijos aunque no fuere tarea fácil, pero ese es un comportamiento muy útil, “hazme caso”, le he dicho.

Y yo me salido a la terraza a respirar, muy hondo, tanto que he empezado a estornudar y así estoy.




3 comentarios:

  1. Pues serás una madre muy feliz, mi sabia amga Conchita. Yo nací en una casa de tres hermanos y una sola madre y un solo padre y fuimos, siempre, muy felices. Nada como la familia, querida amiga y, ah, me alegra saber que te has reído con mis ocurrencias.
    Un abrazo muy fuerte

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  2. Te alabarán, sí, Conchita, si te oyen te dirán que eres única

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  3. Buenos días para ti, amiga Mucha.
    Eres feliz y se nota y eso me gusta.
    Un abrazo fuerte

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