02 abril 2018

Un día decidiremos que no vamos a escondernos más


02 abril 2018
Para este precioso día de Pascua, Festivo en mi tierra, vuelvo a recordar, ahora aquí, un viejo texto de Mercé Roura que me pirra, (me chifla):
El día que ya no tengamos miedo caminaremos por la cuerda floja y compartiremos todas las ideas brillantes que nunca nos permitimos compartir. Bailaremos sin temor al ridículo y treparemos por el muro para ver qué hay al otro lado.
Será ese día en que nos atreveremos a decir que no y nos subiremos a la silla para que todos lo oigan y sepan que no estamos en venta. Contaremos todas nuestras anécdotas absurdas que siempre hemos creído que hacían gracia a cualquiera que pase a nuestro lado más de cinco minutos. Le pediremos una cita a quién amamos en silencio y le aguantaremos la mirada esperando respuesta.
El día que ya no tengamos miedo nos podremos ese vestido guardado que muestra una parte generosa de nuestra anatomía imperfecta y el tacón más alto. Entraremos en la reunión cuando ya haya empezado y todos verán nuestra silueta pasar ante sus caras. Levantaremos la mano para preguntar todo lo que no entendemos a riesgo de que algunos nos tomen por memos.
Entraremos en esa habitación cerrada con llave donde habitan nuestros fantasmas para abrir las ventanas y dejar que pase el aire y borre nuestras amarguras más rancias. Jugaremos esa partida y subiremos a la roca con la vista más hermosa y vertiginosa que encontremos.
Mejor pensar en el día en que, a pesar de tener un miedo atroz, decidiremos que no vamos a escondernos más. Que merecemos vivir a pleno rendimiento. El día que digamos “ya basta”.
… de Mercé Roura 
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5 comentarios:

  1. Enrique al hacer este comentario, me ha salido un mensaje de infección de virus..¿...?
    Bueno, a lo nuestro, los miedos, que fácil es sacárselos de encima y al tiempo que difícil, es cuestión de un clic, como en el ordenador
    Salud sin virus

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  2. Ese será un día grande.

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  3. Debiera serlo pero llegar a él, eso es más difícil. Intentarlo, ese es el camino

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  4. Es cierto, amiga Conchita. Recuerdo que en mis años de conferenciante ocasional en algún máster universitario, lo que más les divertía a mis chicos, era que los hacía subir a la palestra para que me explicaran lo que habían entendido y a su vez, que plantearan un tema práctico. Les convencía que para un profesional con posibilidad de tener personal a su cargo y con cargo de responsabilidad económica, lo más importante no era saberse los asuntos bien, no, eso no bastaba, lo más importante era saber exponerlos con suficiencia y seguridad ante un Consejero Delegado o ante un Consejo de Dirección y ahí los tenía a todos compitiendo por hablar encima de la tarima. Fue una experiencia genial.
    Un abrazo, amiga

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  5. Olé por ti, mi querida Conchita, desde esa edad es la que mejor se endereza un árbol y, también, la educación de las personas.

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