Imagen: Mery Ferraro
18 mayo 2019
En estos últimos meses he tenido algunas obligadas vacaciones por motivos “muy personales e internos”, que me han hecho creer, aún más, que para disfrutar y apreciar, la felicidad en la que vives, hay que pasar un mal trago que te haga recomponer tu actitud, muy estúpidamente humana, de no saber valorar, ni vivir, lo y con, lo que tienes.
Mientras estaba en esa venerable devoción de analizar los principios de la metafísica aplicada a mis últimos y recientes pasos en esta venerable masa espacial llamada Tierra, me acordé de una frase del gran Juan José Millás y que rezaba más o menos, así:
“De todos modos, yo estaba muy familiarizado con el miedo y sabía que aquello sólo constituía un episodio más. La vida sin miedo me resultaba y resulta, inconcebible. Pensé que los días de paz nunca fueron días de paz, sino de tregua.”
… y yo me alegré, ahora, por ello … y mucho.
Ésta vez puedo entenderte y demasiado bien, lamentablemente... pero también sé que la culpa no sirve de nada a nadie, ni a ti ni a quienes te aman, estén o no ya a nuestro lado. Lo importante es aprender e intentar, al menos intentar, ser una mejor versión de nosotros mismos...
ResponderEliminarOtro abrazo fuerte y besotes... cuídate mucho!!
No te has perdido nada, Tracy, solo un pequeño tropiezo de salud que me ha tenido un tiermpo en el dique seco.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Frodo. Un abrazo muy fuerte bpara ti, también
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