танцоры на улице
14 noviembre 2019
Hay cosas que por muy rutinarias y sencillas, que parezcan, forman parte de un rito esencial en la vida de las personas. Dar un beso de despedida a Ella a cualquier movimiento que suponga cruzar el umbral de la entrada; abrazar a ese amigo que enviudó el mes pasado y que aún no lo ha conseguido superar y que todos los días baja al quiosco de Antonio a comprarle el Diario Vasco aunque ella ya no esté; preguntarle a Lola por su anciana madre que a sus 93 lucha contra un mal tratado cáncer de mama y que ella, la Lola, lleva tan mal como nadie quiere; sentarte en ese blanco y bajo muro junto a Cohonesto a esperar a ese pajarito caprichoso al que le traigo sus migas de pan que él come de mi mano como un manjar; tomar tu café casi de puchero en el Ateneo mientras escuchas las originales vanidades de unos y las tristezas de otros; sentarte en tu banco de madera en el Paseo de la Playa a escuchar el hoy rugiente batir de las olas contra una indefensa arena mientras confiesas ser feliz a pesar de tus "cosas".
Vivir la vida es esa cosa que, siendo tan sencilla, a unos les parece un horror y/o un vicio a consumir sin sentir y a toda prisa, y a otros un regalo del que conviene aprovechar cualquiera de sus segundos. Yo he aprendido a ser de los afortunados, sí, a ser del grupo de estos otros.
Vivir la vida es esa cosa que, siendo tan sencilla, a unos les parece un horror y/o un vicio a consumir sin sentir y a toda prisa, y a otros un regalo del que conviene aprovechar cualquiera de sus segundos. Yo he aprendido a ser de los afortunados, sí, a ser del grupo de estos otros.
enriquetarragófreixes

Siempre, Conchi, siempre. me alegra saber que vives ahí, cuando termine mi fisioterapia del día, voy a ver si te veo.
ResponderEliminarUn abrazo