23 marzo 2020
- Hay distintas formas de tomarse la cuarentena, la primera sería darse cuenta que hay muchas cosas por hacer en soledad, leer un libro, escribir, ver películas, abrir el viejo álbum de fotografías que nos legaron nuestros Padres y hasta hacerse un buen cocinero, si tienes maña.
- Pero lo más importante de esta obligada cuarentena es empezar de una puñetera vez a aprender a valorar lo que tenemos, a que los que aún no lo saben, se lo hagamos saber, hagámosles entender que los logros se consiguen con esfuerzo, que los tetra brick de leche no se fabrican como la Coca-Cola con leche y polvos de "nosequé" y que los melocotones no caen de un árbol dándole a un botón.
- Con todo, no obstante, lo mejor de esta singladura "pandémica" que hemos iniciado, es que nos da tiempo a conocernos, a saber de nosotros mismos y, especialmente, a valorar que hicimos o que tuvimos que hacer, para llegar hasta aquí.
- Después de hacerlo y por ello, me toca preguntarme: ¿Qué hicimos para no sabérselo contar a los que se quedan?
- En un acto de rabia contra nadie, me senté en el rincón de mi olvido y abrí mi libro por la página que dejaba ver una frase por encima de cualquier otra: "Tener o no un final feliz depende de dónde decidas detener la historia" - (Orson Welles).
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