
25 noviembre 2020
Le conté, esta madrugada, a un amigo que lo que vivimos no parece real, ni siquiera lo que algunos adictos al régimen, llaman nueva normalidad:
La vida, a pesar de todo, querido amigo, y al margen de políticos, asesores políticos y otros vividores, es deseable, mejor, mucho mejor, claro, pero siempre vida. No es tiempo de creer en ninguno de ellos, (de todos los vividores de lo Público), querido amigo, cuando todos, absolutamente todos, han dejado de lado la voz de la experiencia a un lado del camino del presente y futuro, social y vital. Han despreciado el valor de la Sociedad a la que dicen representar y, además, se vanaglorian de sus inexistentes éxitos de convicción ante su Pueblo.
Nada más despreciable que la demagogia de casi todos los que dicen representarnos.
Mientras tanto seguiremos admirando que vivimos en una democracia que con sus defectos, me permite a mi y a cualquiera, expresar en cualquier foro, su desacuerdo.
Tienes razón, Sandra, no sé que me oasa pero lo más probable es que me esté afectando a la psiquis esta situación de pandemia.
ResponderEliminarSaludos pasados por agua del cielo mediterráneo.