10 diciembre 2020

Piensa, si quieres, pero vive y deja la etiología a un lado

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Imagen: Jean Shrimpton, 91 Heigham Road, London. PHOTOGRAPH BY DAVID BAILEY.


10 diciembre 2020

–Un día sin sol es como una mesa sin vino o una cama sin nadie a quien amar.

–Esta mañana me contaban varias “historias de amor” sobre las relaciones alumno/profesor y padres/profesor que me han resultado muy aleccionadoras sobre cuál es el punto de vista actual de dicha relación, desde el prisma paterno. Patético, decepcionante y preocupante.

–Sentado en un frío banco del Paseo de la Playa, me puse a reflexionar, absurdamente, sobre lo principal de la agenda vital. Estudiar, acabar una carrera, tener novia, trabajo y casarte. Luego tener un hijo, más trabajo, trenza profesional, misiones directivas en el mundo empresarial y un sinfín de sensaciones. Mas tarde te jubilas, cinco nietos y otros horizontes inesperados. ¿Oiga: ¿Esto donde acaba? ¿Hay más o es que queda poco? – te acabas preguntando.

–Luego, como siempre, me fui a mi cálido rincón del olvido y me atreví a seguir en ello, pero sin darle dos vueltas a las cosas, con ganas de encontrarlas, es decir, a mí que puñetas me importa como educan los padres de hoy a sus hijos y/o eso de reflexionar sobre cuál es el camino correcto ante una vida que se te ofrece en plena juventud sin pensar en qué o en cuánto puedes o pudiste, acertar y/o equivocarte. Entonces te das cuenta que siempre hay alguna razón por la que vale la pena vivir. La vida es así, de noche duerme y de día te deja hacer. No lo hagas al revés, te puedes engañar.

-“A veces pienso que desvarío, en otras estoy  seguro.”


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1 comentario:

  1. Quizás sea lo mejor, amiga Sandra, pero tuve un profesor de latín en el 62 que me enseño a meditar y, sin querer, lo hago sin pausa y sin final concluyente, claro.
    Saludos frescos y muy mediterráneos

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