
17 mayo 2021
-Hace un millón de años o más, estando yo en la Escuela de Aparejadores y en la misma puerta, una mujer mayor, muy linda, de unos treinta y tantos, me dijo: “Por favor, ¿sabes dónde está la Facultad de Económicas?"
-Claro, le contesté.
-¿Puedes indicarme dónde está?
-No, lo haré mejor, te acompaño, le dije.
-Estuve tres años tomando café en el bar de Económicas.
-Cuando me licencié, ya no tomé café igual, nunca más.
Ay, Conchi, a mi el café me daba igual. Era la conversación lo que me interesaba. Ella era toda una mujer y yo una criatura.
ResponderEliminarFeliz martes.
Bien hecho A, al fondo a la derecha hay una mesa libre con cuatro sillas. Pídete lo que quieras. El primer café es cosa mía.
ResponderEliminarAquellos era cafés vibrantes, ahora suelen llamarle un desgraciado.
Feliz y calurosa tarde.
La seducción surgía de la conversación que nos brindaba esa amistad.
ResponderEliminarAy, Eli, nada es lo que parece, el amor es una cosa muy profunda, la amistad y la belleza, es otra.
Un abrazo muy fuerte.
Era una gran conversadora. Aprendí mucho con ella, yo solo era un crío para esa extraordinaria mujer.
ResponderEliminarSu belleza era interior, Tracy.
El café era de un gran sabor, muy largo, ardiente y generoso.
ResponderEliminarFeliz martes, Galilea.
¿No me digas que la conoces, Ildefonso? Jajajaja. Yo era un crío y ella una gran mujer. Solo hablábamos.
ResponderEliminarUn abrazo, fotógrafo y artista.
por supuesto Enrique!!!! pero la amistad es una de las formas mas bellas del amor.
ResponderEliminarTambién tienes razón, querida Eli, mejor dicho, siempre la tienes.
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