08 noviembre 2021
– Me voy a permitir hoy un pequeño desahogo.
– Un buen amigo, veterano él, más que yo, incluso, me manda un vídeo para que yo comparta su opinión que coincide con la de la voz del vídeo y que ha colmado el vaso de mi muy estimada paciencia donde el catastrofismo empieza a ponerme, solemnemente, muy guerrero.
– Dejo primero el vídeo y luego “mi opinión” y mi repulsa a tanto pesimismo.
– Parece una verdad indiscutible, querido amigo, lo que yo no entiendo muy bien es quienes son los malos a los que se refiere la voz de este vídeo y de muchas otras personas que están obsesionadas e histerizadas, creyendo y anunciando, que el fin del mundo está cerca
– ¿Son los bancos? ¿Los políticos? ¿Los medios de comunicación? ¿Grandes fortunas? ¿Grandes empresas? ¿Las superpotencias estatales? No lo sé, querido amigo.
– Quizás lo mejor será tener dinero para ir tirando un ratito largo en algún sitio cerca del bolsillo de emergencias, pero una vez lo tengas, lo mejor será pagar con medios telemáticos siempre y así poder conservar el dinero en efectivo que tienes. No sé, querido amigo, ya no tengo edad para creer en el apocalipsis que viene porque tengo la impresión que ya vivo en él gracias a los miles de hoax que recibo a diario en mis cuentas de mensajería.
– Si puedo y me deja este cuerpo del que estoy empezando a estar muy preso y la pandemia dlc, y mi neumóloga y mi neuróloga … haré lo único que quiero hacer, solo quiero vivir y como dice un buen amigo de toda la vida, “que nos dejen vivir lo que nos quede en paz”.
– Veo a gente comprando velas por si se produce el apagón que, al parecer y a su juicio, va a ser la semana que viene o esta misma tarde. La gente está llenando las casas de alimentos envasados por si se acaban los suministros de todo tipo, (agua, leche, alimentos cocinados, vino, cervezas y dulces por si en Navidad estamos en plena explosión profética del anunciado apocalipsis).
– Por otra parte, voy recibiendo cada día más y más contundentes, mensajes apocalípticos en el que el mundo se acaba mañana por la tarde. No, querido amigo, no hagamos caso, nosotros ya cumplimos, que nos dejen en paz, vivamos, y preocupémonos de lo importante. Que nos dejen bailar, aunque sea en la calle como ya le he pedido al alcalde, que nos dejen vivir, que quiten asesores políticos y pongan médicos, coño, que la gente se muere de cáncer, del hígado y de la próstata, porque no se les hacen pruebas, ni se les da cita porque los hospitales tienen las camas de las plantas y de las UCIs llenas de estúpidos antivacunas y las consultas de especialistas llevan demoras de hasta cuatro y cinco meses igual que sucede con las intervenciones quirúrgicas.
– En fin, querido amigo, ya sabes, vivamos y que nos dejen vivir, solo eso. No te asustes, no asustes a tus vecinos, ni a tus amigos. y aunque veamos a la gente muy desanimada, no contribuyamos más a ello. No exageremos el estado en el que vivimos, vivir y dejar vivir, no debiera ser tan difícil.
– Muerte al pesimismo. Respeto a la situación, puede, pero miedo, nunca.
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Es cierto, Conchi, vivimos rodeados de noticias llenas de anuncios de catastrofismos a producir en los próximos momentos. Ya está bien, creo yo que no es bueno ser tan pesimista y distribuir tanta y tanta, noticia que anuncia el apocalipsis.
ResponderEliminarTermino con un abrazo para ti, Conchi
Gracias, Ernesto. No sabes cuanto me reconforta leer tu comentario.
ResponderEliminarCierto, ha sido un desahogo que como suelo decir y/o escribir, a veces, lo acompaño con un "me quedé más a gusto que un marrano en un charco".
Resumiré todo lo que podría contarte ahora con una sola palabra que tu tan bien manejas: ¡¡¡Vivamos!!!.
Un abrazo muy fuerte, Ernesto.
Dices bien, Judit, vivir y dejar vivir y solo preocuparse de lo positivo.
ResponderEliminarEso, siendo posible, es deseable para la gente de edad avanzada, pero los jóvenes quizás no puedan permitírselo.
Un abrazo fuerte, escritora
Gracias, querida Mucha. Muy amable siempre conmigo ... gracias.
ResponderEliminarUn abrazo muy fuerte, poetisa de América.
Gracias, querida Eli, me quedo como resumen de ese bello y reconfortante comentario tuyo aquí, "la vida es bella", hay que saber vivirla y dejar vivir.
ResponderEliminarRecuerdo que mi Madre, cuando yo era chico, me decía siempre en sus momentos álgidos: "No entiendo, hijo, como la gente se aburre tanto" -Y yo le repreguntaba: ¿Tú te aburres Mamá? y Ella me contestaba... "no puedo aburrirme, no ves que yo tengo un hijo tan guapo como tú y que me quiere. Que suerte tengo".
Un abrazo, querida Eli, te dejo, que se me están poniendo los ojos como cristal de ventana en día de lluvia.
Eso es lo qjuje ingtento, amiga Sandra. Vivamos y no nos procupemos de nada más, vivamos y dejemos vivir.
ResponderEliminarUn abrazo de jueves.