22 octubre 2026

Cuando la estupidez gobierna el planeta

Seguimos financiando nuestra propia destrucción mientras la biodiversidad se derrumba ante nuestros ojos


22 octubre 2026

LA NOTICIA:


- El secretario general de la ONU pide a los gobiernos que “pongan fin de una vez por todas a estas ayudas”, que impulsan el cambio climático

- La ONU vuelve a lanzar una advertencia que debería estremecer a cualquier persona con un mínimo de sentido común: seguimos subvencionando los combustibles fósiles mientras el cambio climático avanza y la biodiversidad se desploma. Sin embargo, gobiernos de todo el mundo continúan destinando enormes recursos públicos a actividades que agravan la crisis ecológica en lugar de combatirla.


MI OPINIÓN:

- Hay momentos en los que la realidad supera cualquier sátira. Resulta difícil comprender cómo una especie capaz de descifrar el genoma humano, explorar el espacio o desarrollar inteligencia artificial puede mostrar un comportamiento tan estúpidamente suicida cuando se trata de proteger el único planeta que posee.

- La biodiversidad está en crisis. Las especies desaparecen a un ritmo alarmante. Los ecosistemas que sostienen la vida se degradan o colapsan. Los científicos llevan décadas advirtiéndolo. Los datos son abrumadores. Las evidencias son visibles. Y aun así, buena parte de nuestros dirigentes actúan como si su misión fuera exprimir hasta la última gota de beneficio económico de una Tierra exhausta.

- Da igual la ideología. Da igual el color político. Da igual el discurso con el que intenten disfrazarse. Cuando llega el momento de elegir entre la salud del planeta y los intereses económicos inmediatos, demasiados gobernantes acaban inclinándose por estos últimos. Hablan de sostenibilidad mientras aprueban medidas que perpetúan el modelo que nos ha llevado hasta este precipicio. Pronuncian solemnes declaraciones sobre el futuro mientras ayudan a destruirlo.

- Pero la responsabilidad no termina en los despachos oficiales.

- También existe una inquietante indiferencia social que resulta difícil de justificar. Millones de personas contemplan la degradación ambiental como si fuera una película lejana, algo que siempre ocurrirá en otra parte o afectará a otras generaciones. Esa pasividad colectiva puede llegar a ser tan peligrosa como la incompetencia de quienes gobiernan.

- La naturaleza no negocia con ideologías ni vota en las elecciones. Responde únicamente a las leyes físicas y biológicas. Y esas leyes son implacables. Cuando desaparecen especies, cuando se destruyen bosques, cuando se contaminan mares y ríos o cuando los ecosistemas dejan de funcionar, las consecuencias acaban llegando a todos. Sin excepciones.

- Quizá el mayor escándalo de nuestro tiempo sea que conocemos perfectamente el problema y, aun así, seguimos comportándonos como si no existiera. Nunca la humanidad dispuso de tanta información y, al mismo tiempo, mostró semejante incapacidad para actuar en defensa de su propia supervivencia.

- La historia juzgará con dureza a quienes, teniendo poder para cambiar las cosas, eligieron mirar hacia otro lado. Pero tampoco absolverá a quienes, conociendo el peligro, prefirieron la comodidad de la indiferencia.

- Porque destruir la naturaleza no es un acto de progreso.

- Es un acto de estupidez colectiva. Y las consecuencias de esa estupidez ya han empezado a llamar a nuestra puerta.

1 comentario:

  1. Obviamente todos estamos gobernados por locos... cómo odio la política y la guerra, todas esas atrocidades y violencia en el mundo.
    Tengo miedo y me preocupo por aquellos que vienen después de nosotros, mi suerte o tristeza es que no tengo nietos, los hijos ya son adultos, ambos de 40 años, dos hijas y un hijo.
    Crecí con mi abuela, mi padrastro me adoptó... no tuve una infancia bonita ni todo lo que tienen ahora los niños, pero viví bien, en paz y feliz.
    ¡Saludos para ti, Andreja!

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