Las declaraciones de Trump reabren un inquietante debate sobre el avance de la irracionalidad en la política mundial y sus posibles consecuencias para el futuro de nuestras sociedades
Imagen: US President Donald J. Trump talks with reporters prior to his departure from the White House
SHAWN THEW / POOL Agencia EFE
18 octubre 2026
LA NOTICIA:
- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha provocado una nueva polémica al afirmar durante un mitin en Arizona que, en su opinión, a quienes filtren información confidencial "se les debería disparar". Además, calificó a los filtradores como "la escoria de la tierra" y cargó también contra diversos medios de comunicación, a los que acusó de difundir información falsa. Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente enfrentamiento entre la Casa Blanca y varios medios de comunicación, algunos de los cuales habían visto restringido su acceso a la sede presidencial hasta que una reciente decisión judicial frenó temporalmente esa medida.
MI COMENTARIO:
- Cada día resulta más inquietante observar cómo parcelas cada vez más amplias del poder mundial caen en manos de individuos cuyo raciocinio parece moverse entre la estupidez y el delirio. Lo alarmante no es únicamente la desmesura de determinadas declaraciones, sino que quienes las pronuncian ocupan puestos desde los que pueden influir en el destino de millones de personas.
- Cuando un dirigente habla con naturalidad de disparar a quienes piensan, informan o discrepan, algo muy profundo se está deteriorando en la salud democrática de nuestras sociedades. La razón cede terreno ante el insulto, la reflexión ante el exabrupto y la serenidad ante la exaltación.
- Da la impresión de que el mundo avanza, cada vez con mayor velocidad, hacia una forma de gobierno dominada por personajes extravagantes, impulsivos y crecientemente alejados del sentido común. Y la historia nos recuerda que cuando la irracionalidad se instala en los centros de poder, las consecuencias rara vez son benignas.
- Si continuamos recorriendo este camino, el mundo acabará estallando, claro que sí. La gran pregunta ya no es si ocurrirá, sino cuándo. ¿Será pronto o será tarde? Ojalá aún quede tiempo para que la cordura recupere el lugar que nunca debió perder.

No hay comentarios:
Publicar un comentario