30 octubre 2026

España, el país donde nadie responde de nada

Dos accidentes, ninguna dimisión y una cadena de errores que vuelve a retratar el deterioro de las instituciones


30 octubre 2026

LA NOTICIA: 


- El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado de "inverosímil" el grave accidente ferroviario de alta velocidad ocurrido en Urda (Toledo), que ha provocado decenas de fallecidos y heridos. Según las primeras explicaciones, una cadena de decisiones operativas aparentemente contrarias a los protocolos de seguridad pudo estar detrás del siniestro, aunque la investigación sigue abierta. Pese a la magnitud de la tragedia, Puente ha descartado dimitir y ha afirmado que su prioridad es esclarecer los hechos. Por su parte, Pedro Sánchez ha reconocido que "no es asumible" que España haya sufrido dos graves accidentes de alta velocidad en un mismo año, prometiendo llegar hasta el final para determinar responsabilidades y corregir posibles fallos del sistema. 

MI COMENTARIO:

- Lo verdaderamente alarmante no es sólo el accidente. Lo verdaderamente inquietante es comprobar cómo nuestro país parece haberse acostumbrado a que todo falle sin que nadie responda por ello.

- España da cada vez más la sensación de ser un Estado que se descompone lentamente. Las infraestructuras fallan, los servicios públicos acumulan problemas, las administraciones se muestran incapaces de anticipar y resolver las crisis, y tanto los gobiernos autonómicos como el Gobierno central han ido colonizando las estructuras del Estado hasta convertir demasiados organismos en prolongaciones de intereses políticos en lugar de instrumentos al servicio de los ciudadanos.

- Lo más grave es la absoluta ausencia de responsabilidades. Pase lo que pase, nadie dimite ni antes y mucho menos ahora. Nadie asume las consecuencias. Siempre aparece una excusa, un informe pendiente, una investigación futura o un culpable de rango inferior sobre el que descargar toda la presión. Al final, la culpa termina recayendo sobre el último eslabón de la cadena, sobre "el que llevaba el botijo", mientras quienes dirigen, planifican y supervisan permanecen inalterables en sus cargos. 

- Una democracia sana exige algo más que declaraciones solemnes y promesas de investigación. Exige ejemplaridad. Exige asumir responsabilidades políticas cuando se producen errores graves. Exige reconocer los fallos antes de que vuelvan a repetirse.

- Este país no puede permitirse seguir soportando una acumulación tan preocupante de incompetencia, improvisación e irresponsabilidad. Porque cuando nadie responde de nada, los errores dejan de ser accidentes y pasan a convertirse en una forma de gobierno. Y ése es, probablemente, el mayor peligro al que nos enfrentamos.





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