Italia aprueba una reforma de gran alcance mientras España sigue atrapada en el bloqueo y la confrontación permanente
LA NOTICIA:
- El Parlamento italiano ha aprobado la reforma electoral impulsada por la primera ministra Giorgia Meloni, con 227 votos a favor y 164 en contra. La nueva ley concede una prima de 70 escaños en la Cámara de Diputados y 35 en el Senado a la coalición vencedora que alcance al menos el 42% de los votos. El objetivo declarado es garantizar una mayor estabilidad gubernamental en un país históricamente marcado por la fragilidad de muchos de sus ejecutivos. Además, la reforma introduce listas más abiertas para que los ciudadanos puedan influir de forma más directa en la elección de sus representantes.
MI OPINIÓN:
- Conviene dejar claro que esta reforma no ha salido adelante con el apoyo de la oposición. Giorgia Meloni ha utilizado la mayoría parlamentaria de la que dispone para impulsarla, lo que demuestra que el debate político sigue siendo intenso en Italia. Sin embargo, más allá de las discrepancias ideológicas, existe un objetivo político perfectamente definido: garantizar la gobernabilidad del país y evitar que los gobiernos dependan permanentemente de una constelación de pequeños partidos incapaces de ponerse de acuerdo en casi nada.
- Se podrá compartir o rechazar la fórmula elegida, pero resulta difícil negar que responde a una estrategia clara. Italia lleva décadas sufriendo una inestabilidad política crónica, con gobiernos que nacen débiles y que en demasiadas ocasiones terminan cayendo por las exigencias de fuerzas minoritarias que bloquean cualquier proyecto común.
- Y es aquí donde la comparación con España resulta inevitable. Mientras los italianos intentan corregir un problema estructural para dotar de mayor estabilidad a sus instituciones, nuestros políticos parecen instalados en un enfrentamiento permanente. Da igual el color de las siglas. Gobierno y oposición viven más pendientes de desgastarse mutuamente que de alcanzar acuerdos sobre las cuestiones fundamentales que afectan al futuro de los ciudadanos.
- La sensación es que en España se ha normalizado el bloqueo, la descalificación constante y la incapacidad para construir consensos duraderos. Cada negociación acaba convertida en una batalla partidista y cada problema nacional en una oportunidad para obtener ventaja electoral.
- Italia demuestra que, aunque existan profundas diferencias políticas, todavía hay países de nuestro entorno que son capaces de abordar reformas de gran calado pensando en la estabilidad y la gobernabilidad. Quizá nuestros dirigentes deberían reflexionar sobre ello. Porque una democracia sólida no se mide por el ruido de sus enfrentamientos, sino por su capacidad para tomar decisiones y garantizar que un país pueda ser gobernado con eficacia y mirando al interés general.
Fuente: https://tinyl.co/58Ur

No hay comentarios:
Publicar un comentario