Fotografía de Garry Winogrand
22 agosto 2016
Que la canción de moda diga que la conoció en un taxi o que se oiga entre los más incipientes descubridores de la presencia de pelo púbico en su cosa, que la justificación a la infidelidad se resuelve con el "déjame que te explique ... no fue nada, sólo fue sexo", esas cosas hacen que me acuerde de mis épocas de pretendiente de amores imposibles en aquella Sala de la Plaza Sanllehy, el Estéreo, lugar de perdición juvenil de la Barcelona musical de los 60, donde bailábamos alocadamente al ritmo del "Love me do" o acarameladamente con el "Stand by me", donde meter pierna, rozar cara o notar el frente pectoral de la guapa de turno era un verdadero logro. Esas cosas, todas ellas, me hacen asegurar que el reloj de mi vida no es que no se haya parado nunca, no, creo que además de no estarse quieto jamás, es que ha utilizado una goma de borrar para eliminar de las costumbres sociales muchas de esas cosas que me parecían extraordinariamente innovadoras y que, por contra, a mis Padres les parecía la llegada del apocalipsis.
A veces, no sé si equivocadamente, (o quizás solo sea un síntoma de una primaria vejez muy acentuada), quiero creer que un día hubo un mundo, un tiempo, en que amábamos apasionadamente casi todo pues todo nos resultaba emocionante y hasta cruelmente, nuevo ... todo estaba por descubrir.
enriquetarragófreixes

La vida es asi, amigo... Y las generaciones se suceden como separadas por miles de años de distancia... Pero es que la vida es asi...
ResponderEliminarUn abrazo
Totalmente así, Ildefonso, cuando más te crees que la conoces, te vuelve a sorprender con cualquier novedad ... externa o interna.
EliminarUn abrazo, amigo
La vida está para vivirla querida Mucha y estoy casi seguro de que tú tienes un gran repertorio para aplicar a ese modo. Sos genial querida amiga, con o sin pantalones, es decir, con falda o con pantalones.
ResponderEliminarUn abrazo