07 enero 2022
¿Quién fue que nos puso tan tristes?
¿Quién fue que nos ilusionó?
¿Quién fue que dijo mañana?
¿Quién fue …?
– Alguien me dijo: Es solo una prueba de amor, Enrique, os querréis más, la vida no existirá sin el otro, la muerte no debe asustarte, es solo una consecuencia de haber vivido, la prueba concluye cuando no seas capaz de ver el horizonte.
– Amaneceres, hace un año ya, entonces eran otros, pero son los mismos, me pregunto cuando volverán aquellos alegres amaneceres que fueron fuente de vida para quien casi no puede andar … sin ver el mar.
– Lo escribió Camus y yo me apunté a esa fe con más fuerza que nunca: «Donde no hay esperanza, debemos inventarla.«
Dos grandes inventos, Irma.
ResponderEliminarUn abrazo muy poco utópico, de sábado.
Qué bello escribes, amigo Enrique!!! Me resulta muy fácil sintonizar (conectar o como lo quieras llamar) con lo que escribes. Y con la música que has utilizado en los dos últimos post que he leído. La música de hoy no la conocía, y me parece sublime, así que te sigo en Youtube.
ResponderEliminarHace años buscaba el tono en lo que leía, como si fuera música lo que escribimos. Y es cierto, todos tenemos un tono peculiar para expresarnos. Y cuando es similar, sintonizamos. Supongo que esta es una base fundamental de la amistad, la forma en la que nos expresamos y comunicamos.
He disfrutado leyéndote. Me quedo hoy con la frase de Camus, que amplio: también como personas nos tenemos que inventar constantemente para ser lo más bello y bueno que podemos ser!!!
Un abrazo enorme!!!
Gracias. Me alegra algunos rincones del alma tu comentario, Emilio. Todo es trascendente o todo lo contrario, solo quien lo sabe ver, es capaz de contarlo.
EliminarUn abrazo muy fuerte.
Un video precioso, me han dado ganas de visitarla otra vez.
ResponderEliminarLa esperanza como lo que anhelamos y no tenemos hay que inventarlo para seguir viviendo.
Hay que ser utópicos Enrique, hay que soñar a la grande y creer el cuento de que en algún momento lograremos alcanzar nuestros anhelos.
ResponderEliminarYa lo dijo E. Galeano: "la utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar"
Bonita playa por cierto, aunque yo soy más amante de la montaña y de sus bosques encantados.
Otro abrazo en el mismo día
Seámoslo, Lu, si es necesario creer, se cree y si es necesario caminar, caminaremos... sea como dices.
EliminarUn abrazo muy fuerte, dulce Lu,
Cómo poder estar si la naturaleza nos da todo, pero no ponemos un granito de arena, para canalizarla. He ahí la razón de Camus, la esperanza está en el mundo camuflada. Hay que encontrarla construyendo sueños y utopías. Nada cae gratuito. Un abrazo.
ResponderEliminarCarlos
Nada es gratuito, Carlos A., ni siquiera vivir.
EliminarUn abrazo de año nuevo.
Y con los ojos cerrados, Judit. A veces es como se ve todo mucho mejor.
ResponderEliminarUn abrazo.
Sí, eso es lo que tenemos que hacer, amiga Sandra. Imaginemos.
ResponderEliminarUn abrazo de sábado.
Si perdemos la esperanza todo se acaba...
ResponderEliminarUn abrazo, amigo
AUNQUE SUENE A BROMA Y NO ESTÁN LOS TIEMPOS PARA ELLO, TENÍA UN AMIGO DDEL CUAL HACE AÑOS QUE NO SE NADA, QUE DECÍA EXACTAMENTE LO MISMO QUE TU APUNTAS TAN CERTERAMENTE, ILDEFONSO, SU MUJER SE LLAMABA ASÍ, ESPERANZA.
EliminarUN ABRAZO.
La profundidad de la frase de Camus, que la tiene sin duda, en una primera lectura superficial..., tal como los "tiempos actuales" puede que marquen, podría no decir nada. Y sin embargo, si somos capaces de situarla en el contexto natural y realista de cualquier situación relevante... para la persona que la vive, cobrará toda su vigencia.
ResponderEliminarY se pondrá manos a la obra para "debemos inventarla".
Fuerte abrazo Enrique. Un vídeo sugerente.
Gracias, Ernesto, siempre profundo, discreto, certero, amable... gracias.
EliminarUn abrazo de domingo.
Llego tarde a tu bonito y completo post de REYES. Y no porque estuviera jugando con los juguetes que me trajeron, que ninguno hubo. Pero, sabes, no me importó encontrar mis zapatos vacíos, así estaban prestos a ser calzados y acompañarme a ver la vida que bullía fuera.
ResponderEliminarUn abrazo