Un informe científico alerta de hasta 451.000 muertes adicionales por calor, pero la reacción social y política sigue siendo alarmantemente tibia

Desplazamientos humanos a gran escala, un hecho cada vez más frecuente por el cambio climático / Efe
25 septiembre 2026
- Un estudio del Climate Impact Lab de la Universidad de Chicago advierte de que el actual episodio de El Niño podría convertirse en el más intenso de los últimos mil años y provocar hasta 451.000 muertes adicionales relacionadas con el calor en todo el mundo hasta febrero. Según los investigadores, este fenómeno natural está elevando aún más unas temperaturas que ya se encuentran alteradas por el cambio climático provocado por la actividad humana.
- Las previsiones apuntan a un aumento medio de 1,2 °C sobre los valores habituales y a un 44% más de días de calor extremo. Los países en desarrollo serían los más afectados, especialmente regiones como el Sahel africano, India, Brasil y varios países del sudeste asiático, donde el impacto sobre la salud, la agricultura y los recursos hídricos podría ser especialmente severo.
- Los científicos subrayan que los combustibles fósiles intensifican los efectos de El Niño al añadir más calor a un sistema climático ya sobrecargado. También alertan de un mayor riesgo de incendios forestales, sequías, pérdidas de cosechas y fenómenos meteorológicos extremos en distintas regiones del planeta.
- Los autores del informe insisten en que todavía es posible reducir parte de los daños mediante medidas preventivas, como alertas tempranas, centros de refrigeración y planes de protección para las poblaciones más vulnerables.
Mi opinión:
- Lo verdaderamente inquietante no es solo la magnitud de las cifras, sino la indiferencia con la que parecen recibirse. Cada día aparecen titulares más alarmantes, informes más contundentes y advertencias más urgentes. Sin embargo, da la sensación de que ya nadie escucha. El periodismo publica cientos, quizá miles de artículos sobre el cambio climático, los científicos elevan el tono de sus avisos y las evidencias se acumulan una tras otra. Pero todo ese enorme caudal de información apenas hace mella en la gente de a pie y, mucho menos, en quienes tienen la responsabilidad de gobernar y tomar decisiones.
- Seguimos actuando como si nada ocurriera, como si el problema perteneciera a un futuro lejano cuando ya está llamando a nuestra puerta. Y ante esta desconexión entre lo que sabemos y lo que hacemos, uno no puede evitar hacerse la pregunta más sencilla y más inquietante de todas: ¿estamos locos?
Fuente https://tinyl.co/52rM
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