24 septiembre 2026

La carrera hacia el abismo

Mientras el mundo habla del peligro de la inteligencia artificial, seguimos alimentando el mayor riesgo conocido: nuestra propia incapacidad para aprender de la Historia


24 septiembre 2026

- La noticia de esta semana nos llega desde Lituania, donde el Parlamento ha iniciado el proceso para modificar la Constitución y eliminar la prohibición de albergar armas nucleares en su territorio. La medida, impulsada en un contexto de creciente tensión con Rusia y de preocupación por la seguridad en Europa, abriría la puerta a que este país participe en futuras estrategias de disuasión nuclear dentro del marco de la OTAN.

- Más allá de los detalles políticos y militares, la noticia es una pieza más de una cadena que parece no tener fin. Cada semana asistimos a nuevos anuncios de rearme, aumentos de gasto militar, amenazas cruzadas, despliegues estratégicos y discursos cada vez más duros entre bloques enfrentados. La palabra "paz" apenas encuentra espacio en los titulares, mientras los tambores de guerra resuenan con una intensidad que creíamos propia de otros tiempos.

- Y, sin embargo, resulta llamativo que gran parte de la atención mediática mundial esté centrada en advertirnos de que la inteligencia artificial podría acabar algún día con la humanidad. Mientras especulamos sobre un peligro futuro, seguimos avanzando a gran velocidad hacia riesgos muy reales y muy presentes, creados y alimentados por nosotros mismos.

- No conozco ninguna inteligencia artificial que haya decidido invadir un país, fabricar una bomba o amenazar a sus vecinos. Eso, de momento, sigue siendo patrimonio exclusivo de la inteligencia humana. Una inteligencia que ha sido capaz de llegar a la Luna, descifrar el genoma y crear tecnologías extraordinarias, pero que continúa tropezando una y otra vez con las mismas piedras: el miedo, la ambición, el orgullo y la incapacidad de convivir en paz.

- Quizás la verdadera amenaza para la humanidad no sea una máquina que piensa demasiado, sino una especie que, a veces, parece empeñada en pensar demasiado poco.

- Porque si algo demuestra la Historia es que la estupidez humana no tiene límites, mientras que la sabiduría, por desgracia, sigue siendo un recurso escaso. Y viendo la imparable cascada de noticias que nos llegan cada día, no puedo evitar preguntarme si estamos aprendiendo de nuestros errores... o simplemente perfeccionándolos.

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