La activación de cazas españoles en Rumanía por la presencia de un dron cerca de Ucrania nos recuerda que las tensiones internacionales han entrado en una fase mucho más seria de lo que muchos ciudadanos imaginan y de lo que demasiados políticos parecen estar dispuestos a reconocer
Un caza español F-18 despega en la Base Mihail Kogalniceanu (Rumanía)
ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA (EMAD) / EP
26 septiembre 2026
DOS CAZAS ESPAÑOLES ACTIVADOS EN RUMANÍA: ¿DE VERDAD SOMOS CONSCIENTES DE LO QUE ESTÁ PASANDO?
- La noticia informa de que dos cazas españoles F-18 desplegados en Rumanía dentro de una misión de la OTAN fueron activados tras detectarse un dron cerca de la frontera entre Ucrania y Rumanía. Finalmente no hubo incursión en espacio aéreo rumano, pero el incidente se suma a una larga lista de alertas registradas en las últimas semanas. Según la información publicada, las Fuerzas Armadas españolas han participado ya en 18 alertas desde agosto y, en al menos un caso anterior, fue necesario derribar un dron que había penetrado en territorio aliado.
MI OPINIÓN:
- Confieso que esta noticia me preocupa bastante más de lo que parece preocupar a la mayoría. Tenemos tendencia a ver estos episodios como algo lejano, casi rutinario, una especie de partida de ajedrez entre potencias en la que siempre creemos que alguien acabará apretando el botón de pausa antes de que ocurra una desgracia mayor.
- Pero la realidad es que esto ya no se parece a aquellos equilibrios de la Guerra Fría que estudiábamos en los libros. Hoy los incidentes son constantes, los errores de cálculo pueden producirse en cuestión de minutos y la tecnología añade nuevos factores de incertidumbre que hacen mucho más difícil controlar una escalada.
- Me da la sensación de que muchos ciudadanos de a pie no somos plenamente conscientes de la importancia de estos acontecimientos. Y, sinceramente, tampoco tengo claro que nuestros dirigentes occidentales sepan muy bien cómo afrontarlos. Con demasiada frecuencia vemos discursos pensados más para ganar elecciones, contentar a los propios o desgastar al adversario que para encontrar soluciones duraderas a conflictos que afectan a la seguridad de millones de personas.
- Ojalá me equivoque, pero cuando cazas de distintos países tienen que despegar una y otra vez por la presencia de drones cerca de fronteras sensibles, ya no estamos hablando de simples maniobras o de titulares llamativos. Estamos hablando de señales que deberían invitarnos a la reflexión, a la prudencia y, sobre todo, a exigir más diplomacia y menos consignas partidistas.
- Porque la paz no se mantiene sola. Y cuando las alarmas empiezan a sonar con demasiada frecuencia, quizá sea el momento de prestar más atención y dejar de pensar que estas cosas siempre les ocurren a otros.
Fuente: https://tinyl.co/5354

Enrique es que como bien sabes el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y es que esa piedra rueda ladera abajo y no intentamos quitarnos del camino hasta cuando esta a centímetros.
ResponderEliminarUn ejemplo lo tienes que tras lo que paso en la Dana lo que ocurrió la semana pasada en los mismos municipios que les avisaron dos horas mas tarde. Justo hace una semana vino a la fiesta una chica que su padre trabaja allí y la dije "Irene ten cuidado que esta semana ha llovido mucho en Valencia" y a continuación la pregunte ¿Qué es lo que aprendieron? a lo que me contestaron padre e hija al parecer poco.
Saludos.
¡Hola de nuevo, querido Tomás! Qué reflexión tan amarga como certera nos dejas en tu comentario sobre esa obstinada tendencia humana a ignorar las lecciones de la experiencia.
EliminarEl testimonio de Irene y su padre refleja una realidad desoladora: parece que, con demasiada frecuencia, los avisos del pasado y los baches ya sufridos no bastan para mover la piedra del camino antes de que la ladera nos vuelva a sorprender. Es frustrante ver cómo la falta de previsión y el tropezar de nuevo con la misma piedra terminan afectando a los de siempre, dejando esa amarga sensación de que se aprende muy poco cuando el peligro acecha. Ante esa ceguera repetida, lo único que nos queda a las personas sensatas es mantener la prudencia, cuidarnos unos a otros en la distancia y seguir aportando la cordura que a veces tanto falta alrededor.
Muchísimas gracias por compartir esa conversación tan ilustrativa, por tu perspicacia constante y por aportar siempre ese toque de realidad y juicio crítico a nuestros encuentros.
¡Un abrazo fortísimo, Tomás, y que sigas disfrutando de un fin de semana muy apacible y sereno!