El retroceso acelerado del glaciar Perito Moreno vuelve a encender todas las alarmas sobre el cambio climático, mientras aún persisten dirigentes negacionistas y una peligrosa indiferencia social que amenaza el futuro del planeta
08 octubre 2026
LA NOTICIA:
- El glaciar Perito Moreno, uno de los grandes símbolos naturales de Argentina y durante décadas considerado una rara excepción a la degradación de los glaciares del planeta, ha entrado en una fase de retroceso acelerado y sin precedentes. En apenas cien días ha perdido alrededor de 910 metros de frente glaciar, superando incluso los registros históricos conocidos desde finales del siglo XIX.
- Los expertos atribuyen este fenómeno a una combinación de factores climáticos y geológicos. Las mediciones realizadas mediante drones muestran una importante pérdida de superficie helada y los especialistas advierten de que la tendencia podría continuar durante los próximos años. Lo más preocupante es que un glaciar que entre 1999 y 2013 apenas varió unas decenas de metros ha comenzado a retroceder a un ritmo cada vez más rápido desde 2018.
- El artículo también destaca la enorme controversia generada por la reforma de la Ley de Glaciares impulsada por el Gobierno argentino, que permite una mayor capacidad para autorizar actividades mineras en zonas próximas a entornos glaciares, una decisión muy cuestionada por organizaciones ambientales que alertan sobre los riesgos para las reservas de agua.
MI COMENTARIO:
- Cada nueva noticia como esta debería sonar en nuestras conciencias como una sirena de emergencia. Sin embargo, mientras los glaciares retroceden, los mares se calientan, los bosques arden y los fenómenos meteorológicos extremos se multiplican, todavía hay gobernantes y partidos radicales en numerosos países que siguen negando la evidencia científica o, lo que es peor, actuando como si nada estuviera ocurriendo.
- El caso del Perito Moreno no es una anécdota aislada. Es otro síntoma más de una enfermedad planetaria que nosotros mismos hemos provocado. La naturaleza está enviando señales cada vez más contundentes, pero demasiados dirigentes prefieren mirar hacia otro lado porque los beneficios económicos a corto plazo pesan más en sus decisiones que el futuro de las próximas generaciones.
- Resulta indignante escuchar discursos negacionistas cuando los datos son cada vez más demoledores. Negar el cambio climático en pleno siglo XXI es tan irresponsable como ver fuego en una vivienda y asegurar que no existe ningún incendio. Quienes ocupan cargos públicos y alimentan esa mentira están contribuyendo a retrasar las soluciones y a agravar un problema que afectará a millones de personas.
- Pero la responsabilidad no termina en los despachos oficiales. También alcanza a una parte de la ciudadanía que, desde la comodidad de su silencio, permite que esta situación continúe. El silencio ante la irresponsabilidad es una forma de complicidad. Cuando dejamos que se ataque a la ciencia, que se destruyan ecosistemas o que se sacrifiquen recursos vitales por intereses inmediatos, estamos renunciando a nuestra obligación moral de defender el planeta que heredarán nuestros hijos y nietos.
- Los glaciares no votan. Los bosques no protestan. Los océanos no acuden a las urnas. Por eso somos nosotros quienes debemos alzar la voz por ellos. Cada metro de hielo que desaparece es un aviso. Cada récord climático que se bate es una advertencia. Y cada día que perdemos discutiendo si el problema existe o no, es un día ganado por la crisis climática.
- El Perito Moreno retrocede. La pregunta es si nuestra conciencia también está retrocediendo al mismo ritmo. Porque si seguimos ignorando estas señales, llegará un momento en que ya no hablaremos de prevenir el desastre, sino de sobrevivir a sus consecuencias. Y entonces será demasiado tarde para buscar culpables, porque los tendremos delante del espejo.
Fuente: https://tinyl.co/57Rb

Como nos comentas no solo esta dando señales de peligro el Perito Moreno, mira lo que ha sucedido este año en los grandes ríos europeos que han bajado drásticamente su caudal y no ya solo que se han visto barcos hundidos hace unos cien años, los actuales no pueden navegar.
ResponderEliminarPero si seguimos votando para que nos gobiernen esos asesorados por la prima o el cuñado que nos espera.
Saludos.
Tomás, por desgracia las señales llegan de muchos lugares y todas apuntan en la misma dirección. La naturaleza lleva tiempo avisándonos, pero seguimos aplazando decisiones que ya no admiten demasiada espera.
EliminarGracias por tu reflexión.
Un fuerte abrazo, Tomás.
Estamos matando a nuestro mundo . Te mando un beso.
ResponderEliminarY con reincidencia, JP
EliminarUn beso.